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miércoles, 8 de octubre de 2008

LA BERREA


Los meses de septiembre y octubre son los de la época de celo de los ciervos con su particular sonido.

Muchos son los vecinos de Udías que en estos días han marchado o marcharán a pasar la noche en Saja o en la zona de Sejos, e incluso en Líebana, para disfrutar de los sonidos del otoño.

El otoño es tiempo de berrea en las montañas. El berrido del ciervo, o venado, pone los pelos de punta a quien lo escucha, porque se deja sentir como un lamento áspero, profundo y destemplado, que recuerda al mugido de las vacas, con la gran diferencia de que el grito que emiten los venados se propaga a varios kilómetros de distancia, desde el atardecer hasta que afloran las primeras luces del día. De un tiempo a esta parte, esta llamada para marcar el territorio y atraer a las hembras también se ha convertido en un reclamo turístico al que acuden cientos de personas, provistas de prismáticos, mucha paciencia, y deseosas de presenciar en una pradera de cualquiera de los montes de Cantabaria una pelea entre dos machos de poderosas cuernas. En algunos casos, este fenómeno ya se ha convertido en un reclamo turístico con visitas guiadas en grupos reducidos. Esto ocurre en algunos puntos como Sejos. En la zona de Cantabria, la berrea se puede vivir en su máximo esplendor en las la Reserva Nacional del Saja. Sin embargo, este periodo de celo en los ciervos no se encuentra explotado en su parcela más lúdica. Los cazadores sí buscan en este periodo abatir un buen ejemplar de venado ya que es el momento en el que menos precavidos se encuentran.


No es para menos que tantas personas madruguen para conocer este ritual en el que, durante cerca de un mes, hasta mediados de octubre, los ciervos machos se aparean con cuantas hembras forman su rebaño y dirimen sus diferencias con otros ejemplares masculinos que pretenden arrebatarles la primacía sexual exhibiendo sus astas. En estos veinte días, un venado adulto cubre a seis o siete ciervas de manera continuada y el esfuerzo es tan enorme que, en este tiempo, pueden llegar a perder hasta un cuarto de su peso. La climatología también afecta a esta efervescencia sexual; así, el celo cambia en función de la temperatura y la lluvia registrada en los últimos meses, según recoge un reportaje de la agencia Ical. En este periodo de ardor sexual, los ciervos más jóvenes son solo meros espectadores de un espectáculo en el que compiten los machos adultos y fuertes, que han superado los cinco años. Las cuernas se golpean, se produce un entrechocar de las astas, donde no se llega a herir al contrario. Tras varios días de luchas agotadoras, los machos ganadores cubren a las hembras de sus harenes. Después de ocho meses de gestación, darán a luz, en el mes de mayo, a una sola cría. Los cervatillos son miméticos y adoptan diversas posturas con el objeto de pasar desapercibido.


Si el tiempo del celo del venado es la berrea; el del gamo es la ronca, pues emite una especie de ronquido y el del corzo la "ladrá". Esta se puede escuchar de vez en cuando por el monte Corona en los meses de julio y agosto, y al igual que ocurre con el venado, existe una evidencia sonora que informa del estado de los machos de la especie con un ladrido parecido al del perro. Las hembras, eso sí, no parirán hasta la primavera siguiente.

LAS MUSARAÑAS

¿QUIÉN NO SE HA QUEDADO ALGUNA VEZ "MIRANDO A LAS MUSARAÑAS?
A veces vemos alguna despistada en nuestras calles y normalmente moribuntan ya que las musarañas, son excesivamente sensibles y presa fácil para nuestros gatos, que los chupan, juegan con ellos y los dejan tirados cerca de nuestras puertas. Para ser tan pequeño la musaraña es uno de los animales más glotones que vais a ver


CARACTERÍSTICAS

La musaraña es un mamífero que pertenece al orden de los insectívoros, aunque en su alimentación también suelen entrar pequeños invertebrados.

Su hocico tiene una prolongación de forma puntiaguda y los ojos son pequeños, su pelaje es corto, muy denso y aterciopelado. Las orejas sobresalen claramente del pelaje. La cola es tan larga como la mitad de la longitud de la cabeza mas el cuerpo y tiene una serie de pelos largos, distribuidos irregularmente, los cuales sobresalen del resto.

El color de su espalda puede ser gris amarronado, pardo o pardo rojizo, y por los costados el color se va degradando hasta llegar al vientre que es color gris. Los jóvenes son completamente grises y los adultos durante el invierno se vuelven más grisáceos y oscuros. La musaraña común mide entre 5,4 y 8,45 cm, a lo que hay que añadir su cola que varía entre los 2,8 y los 5 cm. Su peso puede ir desde los 4,7 hasta los 12 gr.

Posee un total de 28 piezas dentales totalmente blancas, presentando en la mandíbula superior 6 incisivos, 2 colmillos, 2 premolares y 6 muelas, y en la mandíbula inferior, 4 incisivos menos que en la superior.

HÁBITAT
Se adapta a vivir desde el nivel del mar hasta por lo menos los 2.000 metros de altura.

Habita en zonas de matorral, linderos de bosques (encinar, alcornocal, robledal), prados, márgenes de campos de cultivo, jardines y granjas.

Inicia su actividad en el crepúsculo y la desarrolla durante toda la noche, siendo un mamífero de costumbres recatadas y difícil de observar, pero muy abundante. Es característico su acelerado metabolismo, que la obliga a estar en continuo movimiento buscando alimento.

Ubica su guarida bajo troncos caídos, en oquedades construidas por otras especies o entre la vegetación, donde construye una estructura redondeada a base de material herbáceo. Permanece activa también durante el invierno.

ALIMENTACIÓN

Tiene un régimen alimenticio fundamentalmente insectívoro, alimentándose de grillos, saltamontes, mantis religiosas y orugas, llegando a capturar también arañas, caracoles, lombrices, lagartijas e incluso a consumir. Ocasionalmente carroña. Entre los numerosos predadores con que cuenta destacan la lechuza y el cárabo común, la comadreja y el zorro, así como las culebras bastarda y de escalera.

REPRODUCCIÓN:

El periodo de reproducción suele darse en los meses de febrero y septiembre.

La gestación tiene una duración aproximada de entre 27 y 33 días, normalmente menos de 30, y tras ese periodo se produce unos de los 3 o 4 partos anuales en el que pueden nacer entre 2 y 10 crías, siendo más frecuente que nazcan 3 o 4 por camada. Las crías pesan al nacer unos 0,8 y 0,9 gramos. A partir de la semana ya se les puede observar el comportamiento típico de la caravana, en el que se trasladan de un lugar a otro en fila india, sujetándose unos a otros por la base de la cola, formando así una especie de tren o caravana, y permitiéndole a le madre, que va delante, mantener el control de los pequeños. A los 8 o 9 días abrirán por primera vez los ojos, al tiempo que completan el pelaje. Los pequeños continuarán mamando hasta los 20 o 22 días.

Durante este periodo las musarañas son agresivas con los intrusos, y los machos se encargan de defender a las crías. Las jóvenes musarañas serán capaces de
reproducirse al poco tiempo de abandonar el nido, a excepción de las nacidas en la última camada, que deberán esperar al inicio del siguiente periodo de reproducción.

CURIOSIDADES

Es un animal solitario y territorial, aspecto que se ve reducido durante el invierno, en el que pueden formar nidos comunales. Por el contrario, durante la época de reproducción, y sobre todo las hembras, se vuelven mucho más territoriales, y sólo admiten 1 macho en su territorio, cubriendo cada macho varias hembras.
Esta especie no esta sujeta a ningún periodo de hibernación, permaneciendo activa durante todo el año, y desarrollando su actividad tanto de día como de noche, con un periodo máximo de movimiento durante el atardecer y el amanecer.
Su vista es pobre, debiendo desempeñar el sentido del tacto la misión de exploración y detección de alimento.
Entre los animales que se alimentan de la Musaraña Común nos encontramos con las aves de presa, especialmente las nocturnas, el zorro, el gato montés, la gineta, la garduña, el turón, la comadreja, etc.
La Musaraña común emite una especie de chillidos ultrasónicos que son audibles.
Las huellas son difíciles de observar. Los 5 dedos de las cuatro patas dejan huellas separadas, y la cola deja un rastro sinuoso.
Los excrementos son muy oscuros o negros, alargados con los extremos afilados y miden entre 2 y 4 mm de largo por 1 ó 2 de grueso. Suelen estar compuestos por restos de insectos y son depositados sobre piedras o entre la vegetación.

LA MANTIS RELIGIOSA

La mantis religiosa (Mantis religiosa), también llamada santateresa, tatadiós, campamocha, mamboretá, cerbatana, usamico, comepiojos o matapiojos, es un insecto de la familia Mantidae, orden Mantodea. Originaria de sur de Europa, fue introducida en Norteamérica en 1899 en un barco con plantines.
En comparación con otros insectos, su tamaño es mediano, posee un tórax largo y unas antenas delgadas. Tiene unos grandes ojos compuestos en la cabeza la cual puede girar hasta 180º y tres ojos sencillos entre los ojos compuestos. Sus patas anteriores, que mantiene recogidas ante la cabeza en actitud orante, están provistas de fuertes espinas para sujetar las presas de que se alimenta. Es voraz y muy común en lugares cálidos.
Las hembras son mayores que los machos, lo que puede provocar problemas cuando se aparean.
La Mantis religiosa, la especie más representativa de la familia Mantidae en Europa, puede ser verde o parda con distintos matices. El color del medio en el que habita durante su ultima muda (si se trata por ejemplo de paja seca o hierba verde) determina el color del adulto.
El ciclo vital es de un año aproximadamente. Para convertirse en mantis adultas tienen que realizar el proceso de la muda seis veces, para ello se colocan en suspensión hacia abajo y saliendo por la parte anterior de la anterior cutícula se desprenden de la vieja muda.
ALIMENTACIÓN
Para alimentarse, mantiene las patas anteriores juntas mientras espera para atacar, por lo que parece que está rezando. Si otro insecto se posa junto a ella, lo observará girando la cabeza y lanzándose al ataque de inmediato. Sus patas anteriores sujetan a la víctima y la mantis comienza a alimentarse de ella inmediatamente, incluso si su presa sigue luchando para escapar.
Es posible que se coman unas a las otras
REPRODUCCIÓN
En la época de apareamiento la mantis hembra emite feromonas, atrayendo al macho y en esta época cuando sucede el único momento en la que los machos y hembras se reúnen. En esta época las hembras se vuelven muy agresivas y acaban con comerse a su compañero durante o después del apareamiento empezando por la cabeza, aunque este comportamiento está bastante mitificado, ya que, si bien se da con frecuencia en cautiverio, es raro en libertad. La cópula dura 2 horas.
La puesta de los huevos se hace en otoño y en primavera los huevos eclosionarán. Pone sus huevos en montoncitos espumosos (ootecas) que ata a las ramitas. La espuma se endurece pronto, lo que protege los huevos hasta que se abren. Cada saco puede albergar entre 200 y 300 huevos.
LA MANTIS RELIGIOSA NO ES VENENOSA
Este insecto no es venenoso. Utiliza sus fuertes patas delanteras para atrapar a sus presas y devorarlas, por eso suele empezar por la cabeza.
Una mantis puede sostenerse en la mano desnuda pero es preferible que la mantis se suba por su cuenta, sin tratar de forzarla, sólo se debe tener cuidado de no tirarla porque tiene movimientos muy rápidos y repentinos.
LA MANTIS RELIGIOSA ES CAZADORA
Su forma de caza es muy particular, ya que permanece casi inmóvil esperando que su comida pase cerca de ella, para luego atacar con extrema rapidez. Gracias a esto hay un tipo de arte marcial inspirada en ella y en su forma de atacar.
Se puede opinar, en todos los post, no sólo en aquellos "polémicos" que son una ínfima parte en este blog

viernes, 25 de julio de 2008

LA VIBORA

Víbora cantábrica - Vipera seoanei Lataste, 1879
Es una víbora de talla mediana, en comparación con otras víboras europeas, con una cabeza grande y marcada, y con un hocico aplastado o ligeramente levantado. La cola es pequeña y representa entre 10-15% de la talla total (Lataste, 1879; Saint-Girons y Duguy, 1976). Los adultos alcanzan los 75,0 cm de longitud total, pero usualmente varían entre los 45,0 y los 44,0 cm (Braña, 1997). La talla total máxima es de 58,5 cm para un macho de 12-13 años y 66,0 cm para una hembra de 11 años, ambos provenientes de Asturias (Braña, 1997); en Galicia es de 59,0 cm para un macho (Galán y Fernández-Arias, 1993); y en Portugal es de 50,0 cm para un macho (Brito y Álvares, datos no publicados). Es una especie muy polimórfica con una variación individual y geográfica notable (Bea et al., 1984).
Descripción

La escama frontal y las parietales están más o menos fragmentadas. El número de escamas intercantales + intersupraoculares varía entre ocho y 39 (Bea et al., 1984). Presenta dos escamas apicales (raramente puede presentar una o tres), dos escamas cantales, tres o cuatro escamas loreales, de ocho a 10 escamas supralabiales (usualmente nueve), de nueve a 13 escamas infralabiales (usualmente de 10 a 12), y de seis a 12 escamas perioculares (usualmente de nueve a 10) (Schwarz, 1936; Saint-Girons 1978; Bea et al., 1984; Mallow et al., 2003; Brito y Saint-Girons, 2005). Cerca del 50% de los individuos analizados por Braña (1997) tenían una fila de pequeñas escamas entre las escamas perioculares y supralabiales, pero individuos con dos filas son también comunes: el 40% tenía dos filas incompletas y el 10% tenía dos filas completas.
Las escamas dorsales carenadas están dispuestas en 21 filas en medio del cuerpo, pero raramente hay individuos con 19 (1,8% de los casos) o 23 filas (5,4% de los casos) (Saint-Girons y Duguy, 1976). La anchura de las escamas dorsales aumenta en dirección a la cloaca (Mallow et al., 2003). El número de escamas ventrales varía entre 129 y 150, y el número de pares de escamas subcaudales varía entre 24 y 42 (Saint-Girons y Duguy, 1976; Braña, 1978; Bea et al., 1984). La ultraestructura de la cutícula epidérmica de las escamas dorsales (especimenes de Guipúzcoa) presenta arcos transversales simétricos con numerosas fibras paralelas conectadas por puentes transversales (Bea, 1978, 1986).
Las marcas vertebrales y laterales son muy variables, con cuatro patrones distintos (Saint-Girons y Duguy, 1976; Billing, 1983; Braña y Bas, 1983; Bea et al., 1984; Saint-Girons et al., 1986; Brito y Saint-Girons, 2005): (1) en el patrón “Clásico”, que es el más característico, la coloración de fondo dorsal y lateral es beige o gris claro. En el dorso hay una banda longitudinal más oscura con marcas negras alternas u opuestas. Estas pueden formar una banda en zigzag bien desarrollada; (2) en el patrón “Bilineata” la banda longitudinal está separada en dos bandas longitudinales dorsolaterales sobre un fondo frecuentemente negro y uniforme; (3) en el patrón “Cantábrica” hay una reducción o total ausencia de la banda longitudinal. El zigzag dorsal es más estrecho y puede ser interrumpido formando bandas negras transversales sobre un fondo gris; (4) el patrón “Uniforme” se caracteriza por una coloración de fondo gris oscura homogénea sin marcas oscuras en el lado dorsal. Los individuos melánicos son más frecuentes en las áreas de montaña, representando 31% de las poblaciones de los Cantábricos y de la Sierra Cabrera y cerca de 85% de las poblaciones portuguesas de las sierras de Soajo y Peneda (Braña y Bas, 1983; Bea et al., 1984; Saint-Girons et al., 1986; Brito y Álvares, datos no publicados). El lado ventral es menos variable: es gris oscuro o negro con pequeñas manchas blancas en los bordes lateral y posterior de las escamas ventrales. La punta de la cola puede ser amarilla o naranja. El iris es ceniciento oscuro dorado. Las marcas dorsales en la cabeza son dos o tres bandas transversales irregulares entre el hocico y el borde posterior de las parietales y dos bandas oblicuas formando un dibujo en V desconectado.
Dimorfismo sexual
El dicromatismo sexual es reducido (Shine y Madsen, 1994), pero los machos tienen marcas dorsales y laterales menos anchas y más contrastadas que las hembras (Bea et al., 1984). El dimorfismo sexual en la talla también es reducido, pero los machos tienen colas proporcionalmente más largas y anchas (en la parte anterior) que las hembras, representando de media el 13,8% y el 11,3% de la talla total, respectivamente (Saint-Girons y Duguy, 1976; Braña, 1978). En consecuencia, los machos tienen de 32 a 42 pares de escamas subcaudales y las hembras de 24 a 35. El número de escamas ventrales es normalmente mayor en las hembras (132 a 150) que en los machos (120 a 148), pero las diferencias no son significativas en la mayor parte de las poblaciones (Saint-Girons y Duguy, 1976; Saint-Girons, 1978; Braña, 1997).
Datos genéticos y bioquímicos
El cariotipo de los especímenes del País Vasco es 2n = 36, con 16 macrocromosomas y 20 microcromosomas. Los macrocromosomas están constituidos por tres pares grandes (dos metacéntricos y uno submetacéntrico) y cinco pares de menor talla; NF = 50 (Saint-Girons y Duguy, 1976; Saint-Girons, 1977). Los híbridos entre V. seoanei y V. aspis (2n = 42) tienen 2n = 39 cromosomas, con 19 macrocromosomas y 20 microcromosomas (Saint-Girons, 1990a, b).
Los criterios para la identificación y la talla de los tipos celulares básicos de la línea germinal de los machos se presentan en Arrayago y Bea (1986).
Proteínogramas del veneno por electroforesis muestran reducidas diferencias interpoblacionales (Detrait et al., 1990). Por el contrario, la toxicidad del veneno es muy variable (Detrait y Saint-Girons, 1986; Detrait et al., 1990): en las poblaciones del País Vasco y áreas costeras de Cantabria el nivel de toxicidad es reducido (Dosis letal en 50% por 20g ratones: LD=23,1 a 23,6 mg), pero en poblaciones de V. seoanei cantabrica la toxicidad es alta y uniforme (LD-50: 6,9 a 9,9mg). Las poblaciones de Asturias oriental e Cantabria occidental presentan características intermedias (Saint-Girons et al., 1986). Análisis inmunoelectroforéticos muestran que los porcentajes de antigénicos comunes en los venenos de V. berus y V. aspis son muy altos para V. s. seoanei (70,6% y 64,7%, respectivamente) y V. s. cantabrica (76,5% para ambas especies) (Saint-Girons y Detrait, 1978). González (1982) reporta un total de 23 envenenamientos por mordedura de V. seoanei para España entre 1965 y 1980.
Variación geográfica
Fue descrita inicialmente como Vipera berus seoanei por Lataste en 1879, pero marcadas diferencias en la morfología externa permitieron su clasificación al nivel específico (Duguy y Saint-Girons, 1976; Saint-Girons y Duguy, 1976). Dos subespecies se reconocen actualmente y están separadas por áreas de introgresión secundaria, donde individuos morfológicamente distintos y intermedios pueden ser hallados juntos (Bea et al., 1984):
Vipera seoanei seoanei Lataste, 1879
La subespecie nominal se caracteriza por un reducido número de escamas ventrales (machos: 137,3 ± 3,0; hembras: 137,9 ± 3,3). Es muy polimórfica, con importantes variaciones en el patrón de coloración (incluye los patrones “Clásico”, “Uniforme”, “Bilineata” y melanismo), en el nivel de fragmentación de las escamas cefálicas y en la toxicidad del veneno. En las poblaciones del País Vasco, Cantabria y áreas costeras y centrales de Asturias, las escamas cefálicas están poco fragmentadas (16,67 ± 4,01 escamas intercantales y intersupraoculares), los individuos tienen frecuentemente el patrón de coloración “Clásico”, y el veneno es menos tóxico (Bea et al., 1984; Saint-Girons et al., 1986; Detrait et al., 1990). En las poblaciones de Galicia las escamas cefálicas están más fragmentadas (22,34 ± 5,72 escamas intercantales y intersupraoculares) y el patrón de coloración “Clásico” es menos frecuente (Braña y Bas, 1983; Bea et al., 1984). En los Picos de Europa hay una elevada proporción de individuos con los patrones de coloración “Bilineata” y “Uniforme” y la toxicidad del veneno es intermedia con la subespecie V. seoanei cantabrica (Bea et al., 1984; Detrait et al., 1990).
Terra typica: Descrita por habitar “in montibus Gallaecorum et Cantabrorum”. Mertens y Muller (1928) restringieron la terra typica a Cabañas, provincia de La Coruña, en base a ejemplares de la colección de Lataste depositados en el British Museum of Natural History (Londres). Sintipos: BM 1946.1.21.44-45 (Mc Diarmid et al., 1999).
Vipera seoanei cantabrica Braña y Bas, 1983
Esta subespecie presenta un número elevado de escamas ventrales (machos: 141,7 ± 3,0; hembras: 143,9 ± 3,5), las escamas cefálicas son muy fragmentadas (24,5 ± 6,65 escamas intercantales y intersupraoculares), el padrón de coloración más característico es el “Cantábrico” y el veneno presenta niveles elevados de toxicidad. Se encuentra en el norte de León, en el área sudoeste de los Picos de Europa, y en las montañas de Galicia oriental y sudoeste de Asturias (Braña y Bas, 1983; Bea et al., 1984; Detrait et al., 1990; Balado et al., 1995).
Terra typica: El holotipo proviene de Faro, Laurel, provincia de Lugo, y está depositado en la colección de la Sociedad de Ciencias Aranzadi (San Sebastián) con el número 456. Las poblaciones características de esta subespecie están en “la zona leonesa de la Cordillera y precordillera Cantábrica al suroeste de Picos de Europa, alcanzando la Sierra de Caurel y el Macizo Trevinca-Cabrera a través de Ancares-Muniellos-Degaña y Mtes. de León, respectivamente” (Braña y Bas, 1983).

martes, 24 de junio de 2008

LAS LAGARTIJAS

Es una lagartija pequeña y de aspecto ligero, con la cabeza y el cuerpo muy deprimidos y los ojos saltones. Los machos miden entre 4,2 y 5,9 cm. Y pesan entre 1,6 y 3,9 gramos. Las hembras miden entre 4,1 y 5,7 cm. Y pesan de 1,1 a 3,1 gramos. Los machos son más grandes y robustos, con la cabeza más voluminosa y las extremidades más largas. Los diseños reticulados son característicos de ellos y tienen menos filas trasversales de escamas ventrales: de 25 a 30.

En las hembras predominan los diseños rayados y tienen más filas trasversales de escamas ventrales: de 28 a 36.

Su cola es larga midiendo la de los machos entre 1,7 y 2,2 cm. y la de las hembras entre 1,6 y 1,9 cm., entendiéndose que estas dimensiones son referentes a la cola original, sin regenerar.

Puede presentar unas coloraciones muy variadas, el fondo puede ir de pardo a grisáceo, o incluso verdoso. El vientre de las hembras y la mayoría de los machos es ocre o color cuero. El diseño de la espalda de los machos es reticulado de manchas negras y puntos claros, pardos o verdosos, pudiendo ser también rayado con líneas irregulares e interrumpidas.

Las hembras presentan generalmente líneas rectas, longitudinales y continuas, de colores claros y negros, aunque también pueden ser discontinuas e irregulares.

El vientre está punteado de negro al igual que la garganta, y durante la época de celo, se vuelve blanco con tintes rosáceos o anaranjados en la hembra y los machos pueden presentar manchitas azules, blancas y negras muy vistosas en las escamas de los extremos.

Hábitat y distribución

Prefiere las zonas rocosas y pedregales, muros viejos, tapias de viviendas, troncos de árboles, etc.

Le encanta el calor, por lo que se localiza en laderas muy soleadas y en zonas erosionadas por los incendios forestales.

Puede adaptarse a vivir desde el nivel del mar hasta por lo menos los 1.650 metros de altitud.

En la Península Ibérica se encuentra presente en todo el territorio con excepción de una estrecha franja del norte que va desde Asturias hasta Lérida.

Las poblaciones de las islas y las del norte de su área de distribución, son muy sensibles al impacto humano y a la destrucción de sus hábitats, si embargo se ve favorecida por los incendios forestales.

Reproducción
El celo puede comenzar a partir de finales de febrero y se prolonga hasta el mes de junio. Durante este periodo, los machos protagonizan carreras, persecuciones y pequeñas peleas, tras las cuales el macho vencedor copula con la hembra moviendo las patas traseras y durando un periodo que varía entre 5 y 60 minutos.

La hembra, a partir del mes de abril, deposita la primera puesta que normalmente consta de 2 ó 3 huevos, pudiendo variar entre 1 y 5, realizando otras puestas sucesivas hasta junio o julio. Estos huevos son depositados en una pequeña excavación, entre raíces o bajo piedras, son blancos, elípticos y miden entre 1 y 1,4 cm. de ancho por entre 6 y 7,5 mm de largo.

El periodo de incubación varía entre los 40 y 80 días dependiendo de la temperatura ambiental.

Las crías al nacer presentan un color dorsal pardo con la cola verdosa. En este momento son muy parecidos a los de la lagartija gallega (Podarcis bocagei, con la espalda de color pardo y la cola verdosa). Su tamaño es también semejante, midiendo entre 2,8 y 5 cm. de longitud total.

Normalmente alcanzan la madurez sexual en el segundo año de vida, cuando las hembras miden de 4,1 a 4,3 cm. de LCC (longitud de la cabeza y el cuerpo juntos) y los machos de 4,4 a 4,7 cm.

Alimentación y costumbres


Captura sus presas escondiéndose entre las rocas a la espera de que algún invertebrado se acerque. Normalmente caza pequeños insectos, dípteros, homópteros, araneidos, coleópteros e himenópteros de unas medidas comprendidas entre 1 y 25 mm.

Puede estar activa todo el año excepto con condiciones meteorológicas adversas del invierno. Entre los meses de marzo y junio, es cuando más fácil resulta de observar debido al celo.

Los machos son poco territoriales y no muestran demasiada agresividad.

Es una gran trepadora, pudiéndose observar en paredes verticales a gran altura, refugiándose en las brechas.

Es presa de numerosas especies como la culebra lisa meridionall (Coronella girondica), el Lagarto ocelado, la Comadreja (Mustela nivalis), los picanzos (lanius spp), etc.





Se puede opinar, en todos los post, no sólo en aquellos "polémicos" que son una ínfima parte en este blog


EL TOPO

El topo común, Talpa europaea es una especie zoológica de topo de la familia Talpidae. Se distribuye por Europa central y Asia llegando ha Japón.
Presenta un cuerpo cilindrico de unos 10-15 cm y una pequeña cola de unos 3 cm. La cabeza termina en un hocico apuntado presentando ojos muy pequeños y careciendo de pabellones auditivos externos. Las patas delanteras tiene forma de pala siendo anchas y provistas de fuertes garras. Todo ello son adaptaciones a su modo de vida ya que es un animal cavador con una vida subterranea. Se le encuentra en praderas evitando los suelos o encharcados o demasiado secos. Su presencia es detectable por los pequeños monticulos que aparecen en el terreno. Es dificil de observar en superficie. Desarrolla su actividad en una serie de galerias intercomunicadas por las que se desplaza buscando lombrices y otros invertebrados, base de su alimentación. En el fondo de una galeria construye un nido que esta tapizado por material de origen vegetal.

lunes, 26 de mayo de 2008

LA MUSARAÑA

¿QUIÉN NO SE HA QUEDADO ALGUNA VEZ "MIRANDO A LAS MUSARAÑAS?
A veces vemos alguna despistada en nuestras calles y normalmente moribuntan ya que las musarañas, son excesivamente sensibles y presa fácil para nuestros gatos, que los chupan, juegan con ellos y los dejan tirados cerca de nuestras puertas. Para ser tan pequeño la musaraña es uno de los animales más glotones que vais a ver


CARACTERÍSTICAS

La musaraña es un mamífero que pertenece al orden de los insectívoros, aunque en su alimentación también suelen entrar pequeños invertebrados.

Su hocico tiene una prolongación de forma puntiaguda y los ojos son pequeños, su pelaje es corto, muy denso y aterciopelado. Las orejas sobresalen claramente del pelaje. La cola es tan larga como la mitad de la longitud de la cabeza mas el cuerpo y tiene una serie de pelos largos, distribuidos irregularmente, los cuales sobresalen del resto.

El color de su espalda puede ser gris amarronado, pardo o pardo rojizo, y por los costados el color se va degradando hasta llegar al vientre que es color gris. Los jóvenes son completamente grises y los adultos durante el invierno se vuelven más grisáceos y oscuros. La musaraña común mide entre 5,4 y 8,45 cm, a lo que hay que añadir su cola que varía entre los 2,8 y los 5 cm. Su peso puede ir desde los 4,7 hasta los 12 gr.

Posee un total de 28 piezas dentales totalmente blancas, presentando en la mandíbula superior 6 incisivos, 2 colmillos, 2 premolares y 6 muelas, y en la mandíbula inferior, 4 incisivos menos que en la superior.

HÁBITAT
Se adapta a vivir desde el nivel del mar hasta por lo menos los 2.000 metros de altura.

Habita en zonas de matorral, linderos de bosques (encinar, alcornocal, robledal), prados, márgenes de campos de cultivo, jardines y granjas.

Inicia su actividad en el crepúsculo y la desarrolla durante toda la noche, siendo un mamífero de costumbres recatadas y difícil de observar, pero muy abundante. Es característico su acelerado metabolismo, que la obliga a estar en continuo movimiento buscando alimento.

Ubica su guarida bajo troncos caídos, en oquedades construidas por otras especies o entre la vegetación, donde construye una estructura redondeada a base de material herbáceo. Permanece activa también durante el invierno.

ALIMENTACIÓN

Tiene un régimen alimenticio fundamentalmente insectívoro, alimentándose de grillos, saltamontes, mantis religiosas y orugas, llegando a capturar también arañas, caracoles, lombrices, lagartijas e incluso a consumir. Ocasionalmente carroña. Entre los numerosos predadores con que cuenta destacan la lechuza y el cárabo común, la comadreja y el zorro, así como las culebras bastarda y de escalera.

REPRODUCCIÓN:

El periodo de reproducción suele darse en los meses de febrero y septiembre.

La gestación tiene una duración aproximada de entre 27 y 33 días, normalmente menos de 30, y tras ese periodo se produce unos de los 3 o 4 partos anuales en el que pueden nacer entre 2 y 10 crías, siendo más frecuente que nazcan 3 o 4 por camada. Las crías pesan al nacer unos 0,8 y 0,9 gramos. A partir de la semana ya se les puede observar el comportamiento típico de la caravana, en el que se trasladan de un lugar a otro en fila india, sujetándose unos a otros por la base de la cola, formando así una especie de tren o caravana, y permitiéndole a le madre, que va delante, mantener el control de los pequeños. A los 8 o 9 días abrirán por primera vez los ojos, al tiempo que completan el pelaje. Los pequeños continuarán mamando hasta los 20 o 22 días.

Durante este periodo las musarañas son agresivas con los intrusos, y los machos se encargan de defender a las crías. Las jóvenes musarañas serán capaces de
reproducirse al poco tiempo de abandonar el nido, a excepción de las nacidas en la última camada, que deberán esperar al inicio del siguiente periodo de reproducción.

CURIOSIDADES

Es un animal solitario y territorial, aspecto que se ve reducido durante el invierno, en el que pueden formar nidos comunales. Por el contrario, durante la época de reproducción, y sobre todo las hembras, se vuelven mucho más territoriales, y sólo admiten 1 macho en su territorio, cubriendo cada macho varias hembras.
Esta especie no esta sujeta a ningún periodo de hibernación, permaneciendo activa durante todo el año, y desarrollando su actividad tanto de día como de noche, con un periodo máximo de movimiento durante el atardecer y el amanecer.
Su vista es pobre, debiendo desempeñar el sentido del tacto la misión de exploración y detección de alimento.
Entre los animales que se alimentan de la Musaraña Común nos encontramos con las aves de presa, especialmente las nocturnas, el zorro, el gato montés, la gineta, la garduña, el turón, la comadreja, etc.
La Musaraña común emite una especie de chillidos ultrasónicos que son audibles.
Las huellas son difíciles de observar. Los 5 dedos de las cuatro patas dejan huellas separadas, y la cola deja un rastro sinuoso.
Los excrementos son muy oscuros o negros, alargados con los extremos afilados y miden entre 2 y 4 mm de largo por 1 ó 2 de grueso. Suelen estar compuestos por restos de insectos y son depositados sobre piedras o entre la vegetación.



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sábado, 26 de abril de 2008

LA ARDILLA ROJA

Dicen que hace muchos años una ardilla podía cruzar España de norte a sur, sin tocar el suelo. Hoy sería difícil que una ardilla del monte Corona, hiciese tal trayecto, por dos cosas: No hay suficientes árboles y segundo, porque es bastante difícil ver una de ellas por Corona.
Ver una ardilla, sigue siendo hoy una fiesta y casi un símbolo de buena suerte, y gracias a Dios, los tiempos en que veíamos una ardilla disecada en el salón de cada casa, pasó de moda.
Recuerdo una noticia en el periódico hace unos treinta años. Hablaba de que en el monte Corona, en el primer árbol al lado de la carretera (justo balo las escuelas de La Hayuela) había anidado una ardilla. Gran noticia, sí, pero una idiotez publicar eso en un periódico, pues las ardillas de monte no son tan confiadas como las de los parques públicos... y más de uno se acercó demasiado a mirar aquél nido.


La ardilla roja es una de las especies de ardilla más extendidas por los bosques de Europa. Su cuerpo mide entre 20 y 30 cm. y su cola entre 15 y 25 cm. Su pelaje es de color rojizo. Cuando llega el invierno aparecen unos penachos de pelos en las orejas. En sus patas anteriores ó manos tiene cuatro dedos mientras que en las posteriores tiene cinco.
Pesa de 250 a 340 g. No presentan diformismo sexual.
Es habitante habitual de los bosques de coniferas aunque también esta presente en otras formaciones arboreas. Desarrolla su actividad durante el día buscando y consumiendo frutos, semillas, cortezas e incluso insectos, huevos y aves. No hiberna sino que se mantiene activa consumiendo lo que ha ido almacenando en diferentes oquedades de los árboles y las rocas.
Desarrolla su actividad en los arboles aunque no duda en bajar de ellos para recoger alimento. También nada con soltura

Reproducción y mortalidad

Juveniles
El periodo reproductivo ocurre a fines del invierno, y en verano. Una hembra tiene dos camadas por año, usualmente con tres o cuatro cachorros, excepcionalment seis. La gestación dura 38-39 días. Nacen desvalidos, ciegos, sordos, pesando 10-15 g; su cuerpo se cubre de pelo a los 21 días, ojos y orejas abren después de 3-4 semanas, desarrollan su dentadura a los 42 días. Comienzan a comer sólido a los 40 días, y el destete a las 8-10 semanas.
Los machos detectan las hembras en celo por su olor, y aunque no hay cortejo, y múltiples machos avanzan a una sola hembra fértil, finalmente el macho dominante, usualmente el más grande del grupo, se junta con ella. Machos y hembras se aparean múltiples veces con muchos compañeros. La hembra debe alcanzar un mínimo peso corporal antes de entrar en estro, y la hembra bien pesada produce más crías. Si el alimento escasea, la preñez puede perderse. Típicamente, una hembra produce su primer camada al segundo año.
La expectativa de vida es en promedio de tres años, aunque puede llegar a 7, y 10 en cautiverio. La supervivencia es positivamente vinculada a disponer de semillas en otoño–invierno, el 75-85% de los jóvenes muere durante su primer invierno, y la mortalidad es aproximadamente de 50% para los inviernos subsiguientes.



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sábado, 12 de abril de 2008

EL JABALÍ


Durante unos años, era casi imposible encontrar Jabalís ( Sus scrofa ) en el Monte Corona y los pocos que aparecían, eran abatidos por algún furtivo, o se trataba de animales domésticos, escapados de algún vecino de los alrededores.


Ahora en los últimos años, el jabalí a vuelto a encontrar su sitio entre nuestros montes y vaga a sus anchas a lo largo y ancho de todo el Monte Corona, e incluso en las zonas de las minas.



El aspecto del jabalí es similar al del cerdo, con el cuerpo macizo y robusto y las patas fuertes y cortas, al igual que el cuello y la cola, aunque ésta no se enrosca como la del cerdo. La cabeza es grande y se alarga hacia el morro, la jeta, que remata en un hocico plano. En los machos adultos sobresalen dos grandes caninos inferiores que se denominan colmillos o navajas. Su cuerpo aparece recubierto de fuertes cerdas de color pardo oscuro, bajo las que asoma una capa de espesa borra. El conjunto da una tonalidad muy oscura, casi negra, aunque es variable dependiendo de los individuos y de la edad.
Las crías, aquí conocidas como "rallones", presentan unas bandas blancas en el lomo y los laterales que les sirven para camuflarse y han dado lugar al apelativo de rayones con que se las conoce. En torno a los seis meses, dichas bandas blancas desaparecen y los jóvenes adquieren un tono rojizo homogéneo, pasando a ser denominados bermejos. Su capacidad de adaptación a todo tipo de terrenos le permite habitar áreas boscosas o de matorral en las que refugiarse durante el día. La dieta es omnívora e increíblemente variada, pues, aunque consuma gran cantidad de raíces suculentas y frutos secos, come también insectos, gusanos, roedores, carroña e incluso basuras. Su fino olfato le permite detectar el alimento bajo el suelo, revolviendo entonces la tierra con los colmillos hasta alcanzarlo. De costumbres nocturnas se mantiene activo desde el atardecer al amanecer y descansa durante el día refugiado en áreas de denso matorral. El macho generalmente lleva vida solitaria, mientras que la hembra permanece con las crías formando una piara, que en ocasiones puede integrar varios grupos familiares. Machos y hembras sólo se unen durante la época de celo, que tiene lugar entre los meses de noviembre y diciembre. Cada macho puede cubrir a varias hembras de la misma o diferentes piaras, produciéndose violentas peleas cuando se da la coincidencia de varios machos. Tras la gestación, que dura cuatro meses, la hembra pare entre dos y seis crías, dependiendo de la edad y peso de la madre. Si las condiciones climáticas son buenas y el alimento abundante, el celo puede adelantarse al mes de septiembre y los partos a enero. En ocasiones se detectan incluso celos primaverales que dan lugar a partos en el mes de agosto. Los rayones maman durante tres o cuatro meses. Los machos suelen abandonar el grupo al año de edad, realizando entonces traslados de hasta cincuenta kilómetros, que permiten la renovación e intercambio genético entre poblaciones alejadas. Las hembras suelen permanecer con la madre, formando piaras familiares que integran varias generaciones y son lideradas por la hembra de mayor edad.
La abundancia del jabalí hace que su actividad sea claramente visible en cualquier área arbolada de La Rioja. Especialmente evidentes son las huellas de su actividad excavadora, fozaduras, en prados, pastizales o cultivos y las señales en los charcos a donde acude a desparasitarse, restregándose en el barro. La cuantía de los daños a la agricultura hace necesarias medidas de control poblacional más eficaces que el incremento en la presión cinegética, medidas que pasan también por la protección de los cultivos más sensibles mediante cercas eléctricas o mecanismos similares. El incremento de la población de jabalí parece relacionarse con el sustancial abandono del campo por parte de la población rural y la reducción de tierras de labor que ello conlleva, transformadas paulatinamente en áreas de matorral utilizables por la especie. A dicho incremento contribuye sin duda la extraordinaria tasa reproductiva del animal y la escasez de predadores naturales.



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sábado, 29 de marzo de 2008

Grillotopo (Gryllotalpa gryllotalpa)

En nuestra niñez, oíamos hablar del Grillo Topo, e imáginábamos casi un animal mitológico y extraño difícil de ver y que de vez en cuando aparecía en los días de recolección de la patata o la cebolla. Pensábamos a veces que era una aberración de la naturaleza, mitad grillo, mitad topo y circulaban entre nuestros mayores todo tipo de leyendas que hablaban desde su voracidad e incluso de su sobrenombre "aracran Cebollero" que nos hacía temerlo como a un escorpión...


Pero nada más lejos... el Grillo topo, aunque no tenga una imagen demasiado amable no es en ningún modo peligroso a esos niveles.

Descripción:


Este ortóptero es el único representante de la familia Grillotalpidae en Europa, puede alcanzar hasta 65 mm. de longitud en las hembras y algo más de 40 mm. en los machos. Su cuerpo es cilíndrico y alargado, tiene la cabeza pequeña dotada de un par de ojos y dos antenas cortas. En el tórax o pronoto están anclados tres pares de patas y dos pares de alas, dos más cortas, endurecidas, con la nerviación muy patente y llegan hasta la mitad del abdomen. El otro par de alas es más largo, aparece plegado y sobresale por el extremo posterior del abdomen. Son las que permiten volar a los adultos. El abdomen es lardo y segmentado, rematado por dos finos apéndices a modo de colitas y la hembra no tiene ovopositor externo como ocurre con otros grillos. El primer par de patas está adaptado a su vida bajo tierra, estas extremidades anteriores son anchas y las utiliza a modo de palas para cavar las galerías en las que habita y que llegan a alcanzar una longitud de un metro. Su color es pardo rojizo y está cubierto por un fino y tupido vello aterciopelado. No salta, pero corre con cierta agilidad.

Reproducción:
Los machos en celo construyen unas galerías muy peculiares puesto que en la entrada dispone de dos agujeros paralelos separados por un arco de tierra. Cuando el macho estridula (Frota sus alas para cantar) en la galería, la entrada hace de caja de resonancia y aumenta la intensidad del sonido, haciéndolo audible desde larga distancia. Este chirrido continuo nos recuerda a una moto de baja cilindrada. Sus cantos son audibles en primavera y durante el ocaso. La cópula tiene lugar en el interior de galerías subterráneas cuando la temperatura ambiente es la adecuada, allí mismo la hembra pone entre 150 y 1000 huevos de unos 5 milímetros de diámetro.
Durante el período de gestación la galería es vigilada por la hembra, la eclosión se produce unas tres semanas después y las crías siguen bajo el cuidado de su progenitora durante un mes. Los jóvenes sufren hasta cinco mudas antes de alcanzar el estado adulto y pueden darse dos generaciones anuales.

Otros datos:
La segunda parte de su nombre científico “talpa” hace alusión a su parecido con el topo debido a sus patas anchas y a sus hábitos cavadores. A este grillo también se le conoce como alacrán cebollero, aunque nada tiene que ver con los alacranes o escorpiones y además es inofensivo.
Se alimentan de tallos y raíces vegetales, pero también es un devorador de otros insectos, gusanos y caracoles. Por otra parte, él mismo sirve de alimento a muchos depredadores entre los que se encuentran reptiles como el lagarto ocelado y la culebra de escalera y aves como la abubilla o el cernícalo. Su hábitat característico son los campos abiertos, prados y pastizales cálidos, con sustrato algo arenoso o suelto. Esta especie no es tan común como otros grillos y en algunos países europeos se encuentra en peligro de extinción y protegida. Su presencia en Udías resulta común pero no es especialmente abundante.

viernes, 29 de febrero de 2008

LAS AVEFRÍAS

Tengo que confesar que estaba esperando a que cayese una buena nevada y aparecieran estos animalillos, para hablar de ellos, pero hoy casi borro el post por accidente y he decidido sacarlo ya a la luz.
Estos animales que nos indican que hace suficiente frío para nevar, aparecen por nuestra tierra de vez en cuando agrupadas en bandadas que deambulan de un prado a otro en busca de alimento.

El Avefría Europea Vanellus vanellus tiene una apariencia inconfundible por la larga y eréctil cresta que le nace en la oscura cabeza y que es más larga en el macho que en la hembra. El color verde oscuro irisado del plumaje de su espalda y dorso de las alas, contrasta mucho con las partes inferiores, de un color blanco níveo. La garganta y el pecho son negros, el pico corto y delgado y las patas rosado oscuro. Muy conspicuo es el color acastañado de las infracobertoras caudales (plumas situadas bajo el nacimiento de la cola) y la cola blanca terminada en una ancha banda negra. La cara es blanca y de ella nace una bigotera negra bastante larga. Esta descripción corresponde a un adulto en plumaje primaveral.





En el otoño e invierno el color es mucho más difuminado y el blanco de las partes inferiores está manchado con fajas oscuras. Este es el plumaje más común en las que vemos normalmente en la Península, pero en el mes de febrero ya el Avefría posee un brillante plumaje aunque aún esté lejos de sus zonas de cría.
El Avefría se comporta como un típico chorlito en sus hábitos generales. Durante la reproducción vive aislada en parejas, aunque la escasez de hábitats adecuados suele agrupar a varias de ellas de forma que dan la impresión de que se reproducen en colonias. En el otoño e invierno es gregaria, formando bandos más o menos numerosos que ocasionalmente se unen entre sí, dando lugar a espectaculares concentraciones. En vuelo es un pájaro inconfundible. Su lento y como perezoso batir de alas es tan notorio como la forma redondeada de ellas y el contraste general que a primera vista presenta entre el plumaje del dorso que parece negro y el blanco de las partes inferiores.
Habita en todo tiempo en campos abiertos, praderas húmedas y páramos, pero no a mucha altitud. En la Península Ibérica durante la reproducción se concentra fundamentalmente en praderas y vegas próximas a lagunas y charcas y sobre todo en marismas costeras. En el invierno rehúye montañas y zonas arboladas y las riberas de ríos, campos cultivados, tierras con rastrojo, campos costeros e incluso playas son frecuentados por los bandos, que si no se los molesta permanecen muchas horas posados, pero se muestran muy inquietos y erráticos cuando se les acosa.





A pesar de la aparente lentitud de su vuelo, una característica que no tiene común con los demás chorlitos, recorre grandes distancias en poco tiempo. Esto ha sido bien comprobado con el anillamiento, como se dirá después, pero aquí es necesario referir el hecho de que un Avefría anillada en la isla de Ouessant (Bretaña francesa) y soltada en la noche del 30 al 31 de diciembre, fue muerta a los dos días, el 1 de enero, en Belmonte (Asturías), nada menos que a 600 km. en línea recta al Sur. Sin embargo, aun admitiendo esta gran autonomía de vuelo, hay que señalar que los bandos de avefrías carecen de la agilidad y rapidez en la maniobra que tienen otros limícolos. Al volar no forman generalmente una línea o figura geométrica, pero sí tendencia a formaciones alargadas.
En el suelo sus actitudes son muy características, especialmente al comer, y observándola no ofrece duda de que se trata de un chorlito. Corre por el suelo cortos trechos, parándose de repente, a veces ladeando la cabeza, pero casi siempre con la mirada fija en el suelo y arrancando de nuevo y doblándose para golpear con el pico la presa sin flexionar las patas. Dícese que posee un oído tan fino que puede escuchar el ligero rumor que una lombriz de tierra hace al moverse en el interior de ésta. Así se puede ver cómo la Avefría, después de observar fijamente el suelo efectúa una corta carrera y muy certeramente extrae una lombriz de un lugar donde aparentemente no había antes nada.
La voz de las avefrías no falta nunca en el paisaje frío y desangelado del invierno. Un sonido como «piiuit», muy simple, pero emitido en tono lastimero es inconfundible. Cuando están posadas y se les molesta la expresión es más áspera. Durante la reproducción y en los días del cortejo los machos emiten insistentemente el mismo sonido, pero más repetido y prolongándolo.
Aunque existe una notable variación sobre la época en que las avefrías ocupan sus zonas de reproducción, muchas empiezan a establecerse en los últimos días de febrero. Los machos llegan una semana por lo menos antes que las hembras y a poco se muestran muy inquietos, explorando la zona y especialmente las proximidades de las lagunas o charcas próximas. Sus vuelos a baja altura, muchas veces sobre el agua, y sus picados hacia el suelo son constantes. Normalmente se emparejan un macho con una sola hembra. Pero se han comprobado con frecuencia casos de bigamia. Cuando el macho está en pleno celo representa en el suelo escenas en las que trata de atraer a la hembra mostrando destacadamente el fuerte y variado colorido de su plumaje en el que la cola blanca y negra y el color acastañado que tiene bajo ella son erizados formando un abanico muy vistoso. En esas fechas los machos parecen estar enloquecidos, sobre todo cuando se observa a veces que ninguna hembra presencia este alocado cortejo. Esta representación va acompañada de sonidos ásperos y sordos que no están en consonancia ciertamente con la solemnidad del momento.





Aunque las avefrías no alcanzan la madurez antes de los dos años son frecuentes los casos de las que se reproducen antes o al cumplir el año. Los machos excavan agujeros o huecos en el terreno y, una vez emparejados, la hembra escoge uno que rellena con hierba seca y palos pequeños, operación que suele prolongar durante la misma incubación, de manera que de un nido muy somero al principio pasa a uno notablemente voluminoso. La puesta suele ser de cuatro huevos piriformes con el fondo blanquecino o grisáceo, y también verdosos o pardos con abundantes puntos y manchas de color marrón oscuro que a veces alcanzan tal densidad que el nuevo tiene color enteramente marrón. Las puestas de tres y cinco huevos no son infrecuentes y mayor cantidad pueden pertenecer a dos hembras que han puesto en el mismo nido. Ambos adultos alternan la incubación, que dura de 25 a 30 días y los pollos al nacer dejan el nido en cuanto tienen bien seco el plumón. Se alejan entonces bastante de él, pero como en esta época el tiempo suele ser lluvioso e incluso caen fuertes heladas, la hembra cubre a las pequeñas avefrías, frecuentemente durante quince o veinte días, sobre todo de noche. También los adultos defienden su zona frente al ganado que pasta y que puede resultar peligroso para la integridad del nido.





En cuanto los jóvenes vuelan, toda la familia forma un pequeño bando uniéndose a los ya formados por avefrías nacidas antes, por no reproductores o por los adultos cuyas puestas fueron destruidas. Un avefría puede normalmente, si su puesta se malogra, volver hasta tres o cuatro veces a repetirla. Por esta causa siempre fue objeto de la recogida de huevos por los lugareños, práctica que hoy día está casi desterrada.
Una vez formados los bandos, éstos vagan por los campos cultivados, en pequeños grupos que se suelen reunir al anochecer. Su alimentación incluye sobre todo insectos y sus larvas, lombrices de tierra y pequeños moluscos. También come semillas y una abundante cantidad de materia vegetal en forma de trozos de hojas de plantas y hierbas, representando casi un 15 por ciento del total de la dieta.
El Avefría comienza a hacerse notoria en todas las regiones de la Península Ibérica a partir de noviembre y ocasionalmente antes si el tiempo otoñal se muestra desacostumbradamente frío, adelantándose el invierno. En los campos de Castilla se suelen ver pequeños grupos de avefrías en el mes de septiembre, probablemente aves sedentarias o inmaduras. En La Mancha y en Andalucía, sobre todo en zonas próximas a las vegas bajas del Guadalquivir, el Avefría abunda en todas las épocas del año como consecuencia de las muchas parejas que anidan en las Marismas del Guadalquivir y en el Coto de Doñana. La mayor concentración de invernantes corresponde a los meses e enero y febrero y las olas de frío congregan en todos los campos ibéricos muchos millares.

Como consecuencia de su abundancia y de los movimientos migratorios tan espectaculares, es una de las especies que han sido más anilladas, y como en la mayoría de los países de su área sur de invernada es considerada como especie cinegética, la abundancia de recuperaciones ha sido muy grande, lo que, consecuentemente, ha permitido realizar estudios exhaustivos sobre sus migraciones, movimientos invernales y longevidad.





En el litoral cantábrico el paso hacia el Norte en el mes de febrero resulta espectacular sí el tiempo es bueno y domina el viento sur, volando entonces las avefrías a baja altura. A veces, se pueden observar individuos retrasados en diversos lugares de las costas del norte. En mayo se han visto avefrías sobre las marismas de Santoña (Santander), Villaviciosa (Asturias) y Zumaya y Fuenterrabía (Guipúzcoa).





La Avefría se reproduce en España muy diseminada por terrenos próximos a charcas y lagunas. Las poblaciones más numerosas están en La Mancha y en las Marismas del Guadalquivir, donde pueden anidar varios centenares de parejas.

martes, 19 de febrero de 2008

EL TASUGU

Merodeador nocturno de nuestras mieses y prados, el Tasugo o Tejón es un animal extraño, del que todos hemos oído hablar, pero muy pocas veces hemos tenido la oportunidad de verlo de cerca. El tasugo es un gran cazador de ratones y ha sido siempre injustamente tratado incluso diría yo, maltratado por el hombre, por sus desperfectos en nuestras tierras.

CLASE: Mamíferos
ORDEN: Carnívoros
FAMILIA: Mustélidos
AEMSPEENCAIEZSADAS



RASGOS MORFOLÓGICOS
Algunas características de los tejones, como su aspecto robusto y macizo, su cola corta y sus andares plantígrados y desgarbados, se nos antojan como más propias de la
familia de los osos que de la de los mustélidos (a la que zoológicamente pertenecen, al igual que las martas, las garduñas, los turones, los visones, las comadrejas,...), de formas generalmente más esbeltas y elegantes, cuerpo estilizado y flexible y cola alargada.
Absolutamente inconfundible resulta el contrastado diseño que luce el tejón en su cabeza, pues dos anchas franjas negras surcan su rostro (de color blanco) desde detrás del hocico hasta la nuca, incluyendo en su recorrido a los pequeños ojos y a las orejas, cortas y redondeadas. El pelaje es rudo, largo y fuerte, con tonos grisáceos y rojizos en el dorso y negruzcos en la garganta, vientre y patas. Éstas son cortas, aunque muy musculosas y dotadas de poderosas uñas, en especial las anteriores, muy apropiadas para excavar la tierra con facilidad.
Las huellas del tejón son características, y se diferencian fácilmente de las de los otros mustélidos. Sus dimensiones son de 4 x 7 cm. las anteriores, y 3´5 x 6´5 cm. las posteriores.
Las largas uñas de sus garras aparecen marcadas delante de las implantaciones de sus cinco almohadillas digitales, que preceden a las generalmente bien impresas almohadillas principales.
Su peso oscila entre los 10 y los 25 kg., aunque generalmente no suele sobrepasar los 15 kg. La longitud es de unos 70-85 cm. desde la punta del hocico hasta la base de la cola, que es corta y mide a su vez unos 12-16 cm. La altura en la cruz es de unos 30 cm.
HÁBITAT Y DISTRIBUCIÓN
El tejón se distribuye de forma general en Europa, estando ausente de la parte septentrional de Escandinavia y de Islandia. En España se encuentra repartido prácticamente por todo el territorio, si exceptuamos las áreas insulares de Baleares y Canarias. Bosques mediterráneos, caducifolios o de coníferas, zonas de matorral, campos baldíos próximos a otros cultivados, preferentemente en las cercanías de praderas y arroyos, ..., desde el litoral hasta enclaves montañosos que superan a veces los 2.000 metros de altitud, son hábitats en los que puede instalar sus madrigueras el ubiquista “tasugo”( nombre con el que también se le conoce).
ALIMENTACIÓN
A pesar de sus caninos, inequívocamente carnívoros, el tejón se muestra como el más vegetariano de todos sus parientes, formando parte de su omnívora dieta una gran variedad de alimentos. En sus correrías gastronómicas, el respingón hocico del tejón va removiendo la capa más superficial del terreno en busca de lombrices, babosas, larvas de coleópteros, ciempiés y todo tipo de invertebrados, y sus fuertes zarpas van levantando asimismo pequeñas piedras, bajo las que sorprenden a veces a algunos anfibios y reptiles, dejando a su paso un característico “hozado”, similar al que produciría un pequeño jabalí.
Gazapos de conejos, topillos, musarañas y diversos micromamíferos son atrapados frecuentemente en sus galerías y cámaras de cría, excavadas con facilidad por este auténtico “bulldozer”; y tampoco están seguros los nidos de avispas, abejas y abejorros, pues sus venenosos guijones no arredran al tejón cuando busca sus larvas o la suculenta miel que se almacena en los panales.

No obstante, la materia vegetal supera en ocasiones el 80% del alimento consumido. Desde raíces y tubérculos hasta frambuesas, escaramujos, moras, madroños y demás frutos silvestres, todo es gustosamente aprovechado. Lo malo es que el tejón también se siente atraído por los campos de cereales, maizales, viñedos, huertos..., y aquí es donde las aficiones culinarias de este mustélido entran en conflicto los intereses de los campesinos.
REPRODUCCIÓN
Los tejones pueden entrar en celo en cualquier momento de la primavera o el verano, si bien los partos no se producen hasta 6-10 meses después de haber tenido lugar los apareamientos, ya que en el proceso reproductor de esta especie tiene lugar el interesante fenómeno de la “implantación diferida”. Consiste en que el óvulo, una vez fecundado, no se arraiga inmediatamente en las paredes del útero para iniciar su crecimiento (tal y como ocurre en la inmensa mayoría de los mamíferos), sino que permanece libre y “flotante” hasta 7-8 semanas antes del nacimiento, que es cuando se implanta y comienza la verdadera gestación (unos dos meses).
El objetivo perseguido por esta original solución biológica es que las crías nazcan en la época del año idónea, aquella en que las disponibilidades alimenticias estén garantizadas.
Por consiguiente, los alumbramientos se producen desde finales del invierno y a lo largo de toda la primavera, con relativa independencia del momento exacto en que la hembra quedase preñada el año anterior.
Las camadas se componen de 1-5 crías, generalmente 2-3, que comienzan a asomarse a la boca de la madriguera a las 6-8 semanas.
Los cachorros son muy juguetones y son destetados aproximadamente a los tres meses de edad, permaneciendo con la madre hasta el otoño o hasta finales del invierno.
COSTUMBRES
El sueño invernal, largo y profundo en los tejones de latitudes superiores (hasta 6-7 meses en ciertas regiones siberianas), se limita en las poblaciones ibéricas a una notable disminución de la actividad diaria, aunque permanecen perfectamente sensibles y realizan esporádicas salidas de la madriguera en las noches de temperaturas más suaves.
Aunque habitualmente se construyen ellos mismos sus cubiles, a veces aprovechan cuevas laberínticas naturales o se instalan en vivares abandonados de conejos, adaptando a su tamaño las instalaciones preexistentes. En las complejas excavaciones que constituyen las “tejoneras” pueden distinguirse una espaciosa cámara principal y otras de menor capacidad, comunicadas entre sí por una amplia red de galerías que, a su vez, desembocan al exterior por un número variable de orificios. Los inquilinos utilizan asiduamente uno o dos, constituyendo el resto salidas de emergencia.
Los tejones tienen hábitos básicamente crepusculares o nocturnos, y son muy desconfiados, tomando todo tipo de precauciones antes de abandonar la madriguera. El oído y el olfato son sus sentidos más desarrollados, junto con el tacto, mientras que la vista resulta francamente
mediocre. A pesar de su pesado aspecto, son buenos nadadores y corren con rapidez, trepando con soltura por los roquedos y torpemente por los árboles.
Estos mustélidos son bastante sociables, viviendo a menudo en parejas o en grupos familiares. No obstante, los machos suelen disponer de otras cuevas individuales en las proximidades de la madriguera familiar, ocupando unas u otras según la época del año.
PROBLEMÁTICA CONSERVACIONISTA
Aunque los tejones pueden incidir negativamente sobre los intereses económicos de algunos sectores agrícolas y cinegéticos, los daños que producen están ampliamente compensados por la destrucción que llevan a cabo de otros muchos organismos aún más nocivos para los cultivos y para el mismo hombre (ratas, ratones, insectos, ofidios venenosos,...). Sin embargo, aún se le sigue considerando como “alimaña” en el medio rural, y los venenos, lazos, cepos y otras trampas ilegales provocan la muerte de un buen número de ejemplares todos los años, junto con los automóviles. Especie protegida, figura en la Lista Roja de los Vertebrados de España como “insuficientemente conocida”, aunque se sospecha que puede estar en regresión y tal vez habría que incluir al tejón en la categoría de “vulnerable”

miércoles, 6 de febrero de 2008

EL LIRÓN CARETO

No es fácil verlos, pero haberlos haylos... Los lirones son unos encantadores animales que viven en nuestro Monte Corona. Conocidos por su fama de dormilones, los lirones (tanto el careto, como el gris) son unos animales dóciles e incluso confiados. No son ratas.. no son ardillas son LIRONES
Para que los vayamos conociendo he encontrado esta interesante información sobre ellos... espero que os sirva

Orden: Rodentia.
Familia: Gliridae.
Género: Eliomys
Especie: Eliomys quercinus (Linnaeus, 1766)
Longitud de la cabeza y cuerpo, sin incluir la cola: entre 10 y 17 cms.
Longitud de la cola: de 9 a 13,5 cms.
Peso: De 50 gramos en la subespecie quercinus a los 150 gramos de la ophiusae.
Status de la especie: No amenazada. No obstante, la subespecie ophiusae está catalogada como rara y vulnerable, por su reducida área de localización.

Al lirón careto podemos definirlo como “un dormilón con antifaz” y es que este pequeño y simpático roedor se caracteriza por la presencia de una franja de pelo de color negro en la zona ocular que, a modo de careta, le cubre parte del rostro y se prolonga tras las orejas, detalle cromático del que toma su nombre común (careto). Si a lo anterior le unimos que este animal entra en largos y profundos sueños de donde también se adopta la conocida expresión del lenguaje popular “dormir más que un lirón”, habremos sintetizado en una pocas palabras al lirón careto. Pero este glírido también se caracteriza anatómica por otra serie de detalles, que no pueden pasarnos desapercibidos, como es su larga cola o rabo, poblada de pelos en forma de pincel en la punta, de la que puede desprenderse en caso de peligro al ser aprendida por algún depredador (anatomía caudal) poniéndose a salvo de este modo. También cuenta el lirón careto con unas orejas bien desarrolladas en las que destaca el pabellón auricular, dispuestas a captar el menor ruido. El lirón careto igualmente está provisto de unas uñas fuertes y potentes, que denotan sus cualidades trepadoras para subir a los árboles, arbustos y muros de piedra en busca de alimento o refugio, donde pasa gran parte de su vida.

El lirón careto tiene hábitos principalmente nocturnos, aunque también puede ser visto durante el día y aunque podemos localizarlo en una gran amplitud de hábitats, al tratarse de una especie generalista, que habita en casi toda Europa, siente predilección por los Quercus de donde proviene su nombre científico (quercinus). No ocupa la alta montaña.

Es fundamental en la etología del lirón careto la presencia de árboles añosos, de roquedos, muros de piedra o viejas construcciones en las que refugiarse, para pasar el letargo propio de la especie, acondicionando un nido con pelo, plumas, líquenes secos, hojas y musgo donde se acomoda en una clásica formando una bola para hibernar. Cuando no encuentra refugios naturales puede ocupar nidos de aves o cajas anidaderas, en las que se acomoda con total descaro ¡curioso okupa!.
Longevidad: Unos tres años, aun cuando excepcionalmente puede llegar a los 7 años de vida.

Celo: Como en la mayor parte de los roedores, está condicionado por la disponibilidad de alimento aunque también en el caso de este especie por la climatología. Lo normal es que para una sola vez al año en la época estival, aun cuando en climas favorables puede tener 2 o incluso 3 camadas si las condiciones climatológicas lo permiten.

Gestación. La gestación dura de 22 a 28 días, normalmente 25.

Época de parto. El parto suele coincidir con la época estival o final de la primavera.

Parto: De 2 a 8 crías, normalmente 4 ó 5, que pesan al nacer unos 15 ó 20 gramos y que nacen con los ojos cerrados y sin capacidad auditiva. Abre los ojos entre los 15 y 21 días. Cuando nacen los lirones presentan un pelaje grisáceo que va oscureciéndose con la edad del animal, aun cuando el antifaz es apreciable desde los primeros días.

Duración de la lactancia: Las crías son amamantadas durante un período que va de los 40 a los 45 días.

Madurez sexual. Alcanzar la madurez sexual entre los 3 y 6 meses, normalmente a los cinco, momento a partir del cual se produce la disgregación juvenil.

Alimentación. Si bien el lirón careto come fundamentalmente alimentos de carácter animal como caracoles, insectos, arácnidos, además de anfibios o incluso otros roedores, poyuelos y huevos, en el otoño y en la época previa a la hibernación se dispara el consumo de frutos otoñales del bosque, fundamentalmente bellotas y hayucos, con cuyo aporte calórico aumenta considerablemente sus reservas energéticas.

Hábitats. El lirón careto es una especie adaptada a una amplia distribución de hábitat, al tratarse de una especie generalista, que habita en casi toda Europa, aun cuando siente predilección por los Quercus de donde proviene su nombre científico (quercinus). No ocupa la alta montaña.

Huellas. El poco peso del lirón careto hace difícil que se marque sus huellas, si bien es posible encontrar las mismas en sustratos idóneos como lodo, arcilla o barro, destacando la forma longitudinal del lóbulo posterior del talón. Aunque puede prestarse a confusión con la huella de algunas aves (pájaros), en el que la garra posterior puede confundirse con el lóbulo alargado del talón de las patas posteriores del lirón careto. Si bien una y otra se diferencian en que las aves dejan marcado los 3 dedos en la parte anterior de la huella con una abertura de unos 45º, mientras que en el lirón careto se marcan los 4 dedos agrupados y en ocasiones también la cola o rabo, cuando se trata de sustrato muy blando como lodo o barro blando.

Excrementos: De color marrón o negruzco, con una longitud de unos 0,8 a 1,5 cms., en el que uno de los extremos suele terminar en punta, con pequeños retorcimientos y característica presencia de quitina, la cual no es apreciable cuando solo ha comido frutos secos.

Otros rastros: Los frutos secos como almendras o nueces y los restos de frutos del género Quercus (encinas, hayas y robles) son el mejor rastro para detectar la presencia de la especie, aun cuando puede confundirse con los consumidos por otros roedores, por lo que es necesario un atento examen de la cáscara. Así en las almendras es característico de esta especie el fuerte descortezamiento; en las bellotas suele comérselas mayoritariamente por los lados; mientras que otros frutos otoñales como los escaramujos (frutos del rosal silvestre) suele consumirlos o mordisquearlos parcialmente por el lateral. Por lo que será la forma de atacar el alimento lo que nos delate la impronta genética del animal que ha dejado los restos de comida.

En el examen de las egagrópilas (bolos de desecho alimenticio que regurgitan las aves con los restos indigeribles de lo que han comido, como pelos, plumas, piel, huesos) también puede detectarse la presencia en la misma de resto de lirón careto localizando la mandíbula inferior, la que presenta una característica perforación, tal y como ilustra la imagen, al ser el único roedor que posee esta detalle anatómico.

Dimorfismo sexual: No es manifiesto en al especie. Si bien las hembras cuando están en situación de gestación presentan cuatro pares de mamas de las que carece el macho.

Enemigos naturales. No suelen predar otros animales sobre el lirón careto, aunque puede ser víctima de zorros, ginetas, garduñas o el gato montés, además de rapaces nocturnas y del ratonero en las rapaces diurnas. Cuando están las crías en el nido y en las situaciones de letargo estival (estivación) suele ser presa de las culebras de collar y de escalera, que al localizarlos indefensos o dormidos aprovecha la ocasión para devorarlos.

Curiosidades ecológicas. El lirón careto durante la hibernación entra en un profundo sueño, más prolongado en las zonas más frías, periodo en el que baja la temperatura corporal para adaptarla al entorno, reduce la respiración y los latidos del corazón considerablemente, con el objeto de reducir al mínimo el consumo energético, reducido al imprescindible para mantener la funcionalidad de sus órganos vitales. A lo largo de este período va consumiendo lentamente sus reservas pudiendo perder hasta el 50 % de su peso. En lugares de clima estival muy caluroso y con escasez de alimento por la sequía veraniega también puede entrar en un letargo de menos intensidad que la hibernación conocido como estivación.

Principales problemáticas. Se ha constatado en los últimos tiempos, de modo general, que los lirones caretos eran más abundantes hace unos años que ahora, sin que estén claras las causas de este descenso poblacional. Se ha considerado en algunas hipótesis que se han visto afectados en su capacidad reproductiva por insecticidas y pesticidas que han disminuido la capacidad de fecundación de la especie, muy sensible a los mismos por el papel que desempeña en la cadena trófica, al alimentarse de insectos, caracoles o arácnidos que sufren directamente los efectos de los fitosanitarios.

Si bien el lirón careto no suele presentar incidencias sobre otros animales, puede motivar el desplazamiento de poblaciones de pájaros que se ven molestados en sus nidos por el lirón careto.
fuente: http://www.sierradebaza.org/

sábado, 26 de enero de 2008

El CERNÍCALO

Es bastante fácil encontrarnos en nuestros zanjones alguno de estos simpáticas rapaces con un control de vuelo absolutamente magistral y expertos cazadores de roedores y pequeñas culebras...




A veces lo vemos ahí parado como por un hilo invisible... dominando al viento y a la gravedad y en un segundo lanzarse hacia su presa y levantar el vuelo de nuevo para alimentar a sus crías. En Cualquier peñon de nuestra comarca anidan en su secreta morada... y alimentan a sus blancas crías, que con impaciencia reclaman el preciado botín...





DESCRIPCIÓN:


Rapaz de pequeño tamaño con las alas bastante largas y puntiagudas con la cola larga. Cuandocaza se cirne.
Adultos: Macho: Presenta la cabeza, cola y obispillo de color gris azulado. El dorso de color marrón rojizo con manchas oscuras. La bigotera esta poco marcada. En las partes inferiores es de color cremoso con estrías oscuras en el pecho. La cola es gris azulada con ancha banda subterminal y bordes terminados en color claro. Las uñas son de color negro en ambos sexos y edades.
Hembra: El dorso, cabeza y cola son de color pardo rojizo con bandas tranversales oscuras. La bigotera esta mal defrinida. En las partes inferiores son como los machos pero más barreadoas con una banda negra subterminal y una banda estrecha blanca terminal.
Jóvenes: Son muy parecidos a las hembra, por la parte inferior son más barreados que los adultos. El plumaje definitivo lo adquieren a los 2 - 3 años de vida.
HÁBITAT:
Utilizan todos los hábitats existentes en la Comunidad Valenciana, aunque parece existir una mayor preferencia por los terrenos abiertos y ocupados por cultivos o matorral bajo e incluso utiliza las grandes ciudades para reproducirse.
NIDIFICACIÓN:
No construyen nido, para ello utilizan una pequeña depresión donde depositar los huevos, estos pueden ser depositados practicamente en cualquier lugar (cortados rocosos, nidos de otras aves, árboles, edificaciones humanas, etc..). La puesta suele efeectuarse en el mes de abril y mayo.
DISTRIBUCIÓN:
Se distribuye por todos los terrenos de la Comunidad Valenciana, excepto los humedales litorales y algunas quepeñas zonas del interior de la provincia de Valencia, estas zonas son utilizadas para obtener alimento durante el invierno.
EVOLUCIÓN:
Rapaz que en los últimos años parece estable, después de una fuerte regresión en la dácada de los 50, debido a la persecución directa del hombre y posteriormente a la utilización masiva de productos tóxicos en la agricultura, aspectos estos que siguen afectando a la especie pero en menor medida.

sábado, 5 de enero de 2008

Los REYEZUELOS

Antes de ver al Reyezuelo Sencillo de nombre cientrífico, Regulus regulus, probablemente lo escuchamos mientras se mueve inquieto por entre el ramaje. Su voz resulta inconfundible, tanto como su silueta rechoncha y diminuta. Es el Reyezuelo el ave más pequeña de Europa. Y aunque no está en peligro de extinción, sí que está entre los de interés especial.

Ahora durante los momentos de frío se les ve muy facilmente además que se acercan bastante a nuestras casas en busca de calor y migajas...

Las partes superiores son de color gris verdoso y blanco sucio o blancuzco por debajo, a menudo ligeramente manchado en el pecho y flancos de pardo amarillento. Las puntas de las plumas cobertoras de las alas son de color blanco cremoso y su conjunto forma una banda blanca a través de las alas largas y otra más corta encima con mancha negra debajo de la primera. Los machos tienen una cresta recogida en el centro del píleo de color anaranjado y que destaca sobre el color amarillo de aquél, que a los lados tiene un borde negro muy visible también.

Las hembras son más pálidas en el plumaje de la espalda y el píleo es amarillo limón con alguna pluma terminada en punta anaranjada, pero no en todos los pájaros de este sexo. La cola es negruzca sin ninguna marca ni mancha blanca y el obispillo verde amarillento.

El pico es corto y muy fino de color negro y las patas y pies pardos. Al coger uno de estos reyezuelos en la mano se aprecia en seguida que las plumas del píleo son largas y sedosas y pueden ser separadas en dos mechones las anaranjadas del macho, descubriendo un fondo amarillo. Los reyezuelos jóvenes en su primer invierno tienen el píleo amarillo y algunos machos apuntan ya plumas anaranjadas.
El Reyezuelo Sencillo solamente puede ser confundido en la Península Ibérica con el Reyezuelo Listado Regulus ignicapilla, de su mismo tamaño, parecido canto y conducta similar. Pero éste tiene un plumaje más brillante con el dorso verdoso y amarillento y sobre todo destacan en su cabeza dos rayas blancas una por encima y otra por debajo de los ojos que están atravesados por una raya de color negro.

Vuela con rapidez, pero en cortos trechos. Y cuando hace largas distancias, dibuja en el aire una especie de ola. Como si aletease un momento y dejase de hacerlo y volviera a empezar el proceso subiendo un poco en cada impulso. No sé si me explico bien. Además sus movimientos están acompañados por un ¡¡sii-sii !! continuo.

La cantidad de minúsculos insectos que estos pájaros devoran así como sus larvas y huevos es incalculable puesto que su actividad es constante y resulta raro verlos quietos, aunque alguna vez se observa posados peinándose el plumaje. También devora innumerables pequeñas arañas.
Pronto, en febrero, los machos se muestran muy inquietos y se acercan a las hembras con la cresta anaranjada erizada y abierta hacia los lados de una forma que sorprende, ya que recuerda a una melena pelirroja que en algún momento casi le cae sobre los ojos. Si la densidad de reyezuelos es grande, los machos se persiguen con encarnizamiento no se sabe si por la disputa de una hembra o por el territorio donde se han encontrado los dos.
La nidificación comienza normalmente a partir de la segunda quincena de abril, no es rara unos días antes y ocasional en marzo. Y ya sabéis el refrán


"en febrero, pajarero
en marzo, nialarzo
en abríl, güeveríl
en mayo, pajarallo
y por San Juan
Cógelos por el rabu
que se te van"

Vamos, que en junio normalmente todos los nidos están ya todos los polluelos afuera, y los dos felices papás cebándolos literalmente a insectos.