sábado, 26 de abril de 2008

LA ARDILLA ROJA

Dicen que hace muchos años una ardilla podía cruzar España de norte a sur, sin tocar el suelo. Hoy sería difícil que una ardilla del monte Corona, hiciese tal trayecto, por dos cosas: No hay suficientes árboles y segundo, porque es bastante difícil ver una de ellas por Corona.
Ver una ardilla, sigue siendo hoy una fiesta y casi un símbolo de buena suerte, y gracias a Dios, los tiempos en que veíamos una ardilla disecada en el salón de cada casa, pasó de moda.
Recuerdo una noticia en el periódico hace unos treinta años. Hablaba de que en el monte Corona, en el primer árbol al lado de la carretera (justo balo las escuelas de La Hayuela) había anidado una ardilla. Gran noticia, sí, pero una idiotez publicar eso en un periódico, pues las ardillas de monte no son tan confiadas como las de los parques públicos... y más de uno se acercó demasiado a mirar aquél nido.


La ardilla roja es una de las especies de ardilla más extendidas por los bosques de Europa. Su cuerpo mide entre 20 y 30 cm. y su cola entre 15 y 25 cm. Su pelaje es de color rojizo. Cuando llega el invierno aparecen unos penachos de pelos en las orejas. En sus patas anteriores ó manos tiene cuatro dedos mientras que en las posteriores tiene cinco.
Pesa de 250 a 340 g. No presentan diformismo sexual.
Es habitante habitual de los bosques de coniferas aunque también esta presente en otras formaciones arboreas. Desarrolla su actividad durante el día buscando y consumiendo frutos, semillas, cortezas e incluso insectos, huevos y aves. No hiberna sino que se mantiene activa consumiendo lo que ha ido almacenando en diferentes oquedades de los árboles y las rocas.
Desarrolla su actividad en los arboles aunque no duda en bajar de ellos para recoger alimento. También nada con soltura

Reproducción y mortalidad

Juveniles
El periodo reproductivo ocurre a fines del invierno, y en verano. Una hembra tiene dos camadas por año, usualmente con tres o cuatro cachorros, excepcionalment seis. La gestación dura 38-39 días. Nacen desvalidos, ciegos, sordos, pesando 10-15 g; su cuerpo se cubre de pelo a los 21 días, ojos y orejas abren después de 3-4 semanas, desarrollan su dentadura a los 42 días. Comienzan a comer sólido a los 40 días, y el destete a las 8-10 semanas.
Los machos detectan las hembras en celo por su olor, y aunque no hay cortejo, y múltiples machos avanzan a una sola hembra fértil, finalmente el macho dominante, usualmente el más grande del grupo, se junta con ella. Machos y hembras se aparean múltiples veces con muchos compañeros. La hembra debe alcanzar un mínimo peso corporal antes de entrar en estro, y la hembra bien pesada produce más crías. Si el alimento escasea, la preñez puede perderse. Típicamente, una hembra produce su primer camada al segundo año.
La expectativa de vida es en promedio de tres años, aunque puede llegar a 7, y 10 en cautiverio. La supervivencia es positivamente vinculada a disponer de semillas en otoño–invierno, el 75-85% de los jóvenes muere durante su primer invierno, y la mortalidad es aproximadamente de 50% para los inviernos subsiguientes.



Se puede opinar, en todos los post, no sólo en aquellos "polémicos" que son una ínfima parte en este blog

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sábado, 12 de abril de 2008

EL JABALÍ


Durante unos años, era casi imposible encontrar Jabalís ( Sus scrofa ) en el Monte Corona y los pocos que aparecían, eran abatidos por algún furtivo, o se trataba de animales domésticos, escapados de algún vecino de los alrededores.


Ahora en los últimos años, el jabalí a vuelto a encontrar su sitio entre nuestros montes y vaga a sus anchas a lo largo y ancho de todo el Monte Corona, e incluso en las zonas de las minas.



El aspecto del jabalí es similar al del cerdo, con el cuerpo macizo y robusto y las patas fuertes y cortas, al igual que el cuello y la cola, aunque ésta no se enrosca como la del cerdo. La cabeza es grande y se alarga hacia el morro, la jeta, que remata en un hocico plano. En los machos adultos sobresalen dos grandes caninos inferiores que se denominan colmillos o navajas. Su cuerpo aparece recubierto de fuertes cerdas de color pardo oscuro, bajo las que asoma una capa de espesa borra. El conjunto da una tonalidad muy oscura, casi negra, aunque es variable dependiendo de los individuos y de la edad.
Las crías, aquí conocidas como "rallones", presentan unas bandas blancas en el lomo y los laterales que les sirven para camuflarse y han dado lugar al apelativo de rayones con que se las conoce. En torno a los seis meses, dichas bandas blancas desaparecen y los jóvenes adquieren un tono rojizo homogéneo, pasando a ser denominados bermejos. Su capacidad de adaptación a todo tipo de terrenos le permite habitar áreas boscosas o de matorral en las que refugiarse durante el día. La dieta es omnívora e increíblemente variada, pues, aunque consuma gran cantidad de raíces suculentas y frutos secos, come también insectos, gusanos, roedores, carroña e incluso basuras. Su fino olfato le permite detectar el alimento bajo el suelo, revolviendo entonces la tierra con los colmillos hasta alcanzarlo. De costumbres nocturnas se mantiene activo desde el atardecer al amanecer y descansa durante el día refugiado en áreas de denso matorral. El macho generalmente lleva vida solitaria, mientras que la hembra permanece con las crías formando una piara, que en ocasiones puede integrar varios grupos familiares. Machos y hembras sólo se unen durante la época de celo, que tiene lugar entre los meses de noviembre y diciembre. Cada macho puede cubrir a varias hembras de la misma o diferentes piaras, produciéndose violentas peleas cuando se da la coincidencia de varios machos. Tras la gestación, que dura cuatro meses, la hembra pare entre dos y seis crías, dependiendo de la edad y peso de la madre. Si las condiciones climáticas son buenas y el alimento abundante, el celo puede adelantarse al mes de septiembre y los partos a enero. En ocasiones se detectan incluso celos primaverales que dan lugar a partos en el mes de agosto. Los rayones maman durante tres o cuatro meses. Los machos suelen abandonar el grupo al año de edad, realizando entonces traslados de hasta cincuenta kilómetros, que permiten la renovación e intercambio genético entre poblaciones alejadas. Las hembras suelen permanecer con la madre, formando piaras familiares que integran varias generaciones y son lideradas por la hembra de mayor edad.
La abundancia del jabalí hace que su actividad sea claramente visible en cualquier área arbolada de La Rioja. Especialmente evidentes son las huellas de su actividad excavadora, fozaduras, en prados, pastizales o cultivos y las señales en los charcos a donde acude a desparasitarse, restregándose en el barro. La cuantía de los daños a la agricultura hace necesarias medidas de control poblacional más eficaces que el incremento en la presión cinegética, medidas que pasan también por la protección de los cultivos más sensibles mediante cercas eléctricas o mecanismos similares. El incremento de la población de jabalí parece relacionarse con el sustancial abandono del campo por parte de la población rural y la reducción de tierras de labor que ello conlleva, transformadas paulatinamente en áreas de matorral utilizables por la especie. A dicho incremento contribuye sin duda la extraordinaria tasa reproductiva del animal y la escasez de predadores naturales.



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sábado, 5 de abril de 2008

LAS MAYUETAS (MAETAS)

En Udías, les llamamos Mayuetas o maetas. Crecen en los lugares húmedos, sobretodo en las cunetas, o a los pies de los árboles y cerca del río Súvia.


La frutilla silvestre o fresa salvaje es una planta herbácea perenne, de la familia de las rosáceas, que crece comúnmente en bosques ralos y en los claros. No es la variedad silvestre del fresón o frutilla ananá (Fragaria x ananassa), la variedad más consumida actualmente, sino una especie completamente independiente. Fue la preferida en Europa desde la Antigüedad, y desde el siglo XIV se emprendió su cultivo organizado, que sólo cedió ante el desarrollo de híbridos de variedades americanas de fruto más grande. Su sabor es, sin embargo, más intenso, y algunos gourmets la prefieren.

F. vesca es una planta vivaz, siempreviva, estolonífera, cuyos tallos alcanzan unos 20 cm de altura. Presenta una roseta basal de donde surgen las hojas, trifoliadas, y los tallos florales, ambos de la misma longitud. Los peciolos de las hojas son pilosos. Cada uno soporta una hoja compuesta con tres foliolos ovales dentados. Estos son verde brillantes por el haz; más pálidos por el envés, que manifiesta una nervadura muy destacada y una gran pilosidad. De la roseta basal surgen también otro tipo de tallos rastreros —estolones— que producen raíces adventicias de donde nacerán eventualmente otras plantas, aunque en F. vesca este tipo de brote es menos frecuente que en otras especies del mismo género.

Los tallos florales no presentan hojas. En su extremo aparecen entre abril y junio las flores, no más de cinco, blancas, de cinco pétalos blancos, cinco sépalos y una veintena de estambres amarillos y alto contenido en polen; la planta es hermafrodita, colocándose las flores femeninas más altas que las masculinas para prevenir la autopolinización. El agente polinizador más habitual son los insectos, en especial abejas y dípteros; varias especies de hormigas se alimentan a veces del néctar de la flor, aunque sin contribuir a la polinización.

El fruto, que conocemos como "fresa", es en realidad un engrosamiento del receptáculo floral, siendo los puntitos que hay sobre ella los auténticos frutos, aquenios de alrededor de 1 mm de diámetro. Es un eterio de color rojo, dulce y aromático, que concentra los nutrientes del tallo floral, que se decolora y adelgaza a medida que el eterio aumenta de tamaño.


Modernamente se la aprecia como planta medicinal; es rica en taninos, por lo que se utiliza como astringente. La decocción de las hojas se emplea para la anemia y las afecciones hepáticas. Mezclada con hojas de menta piperina (Mentha x piperita) se empleaba como lavaje antiséptico para la ropa blanca. También se empleó la decocción para tratar la gota; se cuenta que Linneo se curó de la afección con un tratamiento a base de te de fresa salvaje.

sábado, 29 de marzo de 2008

Grillotopo (Gryllotalpa gryllotalpa)

En nuestra niñez, oíamos hablar del Grillo Topo, e imáginábamos casi un animal mitológico y extraño difícil de ver y que de vez en cuando aparecía en los días de recolección de la patata o la cebolla. Pensábamos a veces que era una aberración de la naturaleza, mitad grillo, mitad topo y circulaban entre nuestros mayores todo tipo de leyendas que hablaban desde su voracidad e incluso de su sobrenombre "aracran Cebollero" que nos hacía temerlo como a un escorpión...


Pero nada más lejos... el Grillo topo, aunque no tenga una imagen demasiado amable no es en ningún modo peligroso a esos niveles.

Descripción:


Este ortóptero es el único representante de la familia Grillotalpidae en Europa, puede alcanzar hasta 65 mm. de longitud en las hembras y algo más de 40 mm. en los machos. Su cuerpo es cilíndrico y alargado, tiene la cabeza pequeña dotada de un par de ojos y dos antenas cortas. En el tórax o pronoto están anclados tres pares de patas y dos pares de alas, dos más cortas, endurecidas, con la nerviación muy patente y llegan hasta la mitad del abdomen. El otro par de alas es más largo, aparece plegado y sobresale por el extremo posterior del abdomen. Son las que permiten volar a los adultos. El abdomen es lardo y segmentado, rematado por dos finos apéndices a modo de colitas y la hembra no tiene ovopositor externo como ocurre con otros grillos. El primer par de patas está adaptado a su vida bajo tierra, estas extremidades anteriores son anchas y las utiliza a modo de palas para cavar las galerías en las que habita y que llegan a alcanzar una longitud de un metro. Su color es pardo rojizo y está cubierto por un fino y tupido vello aterciopelado. No salta, pero corre con cierta agilidad.

Reproducción:
Los machos en celo construyen unas galerías muy peculiares puesto que en la entrada dispone de dos agujeros paralelos separados por un arco de tierra. Cuando el macho estridula (Frota sus alas para cantar) en la galería, la entrada hace de caja de resonancia y aumenta la intensidad del sonido, haciéndolo audible desde larga distancia. Este chirrido continuo nos recuerda a una moto de baja cilindrada. Sus cantos son audibles en primavera y durante el ocaso. La cópula tiene lugar en el interior de galerías subterráneas cuando la temperatura ambiente es la adecuada, allí mismo la hembra pone entre 150 y 1000 huevos de unos 5 milímetros de diámetro.
Durante el período de gestación la galería es vigilada por la hembra, la eclosión se produce unas tres semanas después y las crías siguen bajo el cuidado de su progenitora durante un mes. Los jóvenes sufren hasta cinco mudas antes de alcanzar el estado adulto y pueden darse dos generaciones anuales.

Otros datos:
La segunda parte de su nombre científico “talpa” hace alusión a su parecido con el topo debido a sus patas anchas y a sus hábitos cavadores. A este grillo también se le conoce como alacrán cebollero, aunque nada tiene que ver con los alacranes o escorpiones y además es inofensivo.
Se alimentan de tallos y raíces vegetales, pero también es un devorador de otros insectos, gusanos y caracoles. Por otra parte, él mismo sirve de alimento a muchos depredadores entre los que se encuentran reptiles como el lagarto ocelado y la culebra de escalera y aves como la abubilla o el cernícalo. Su hábitat característico son los campos abiertos, prados y pastizales cálidos, con sustrato algo arenoso o suelto. Esta especie no es tan común como otros grillos y en algunos países europeos se encuentra en peligro de extinción y protegida. Su presencia en Udías resulta común pero no es especialmente abundante.

martes, 18 de marzo de 2008

EL TEJU

El tejo común (Taxus baccata) es un árbol discreto. Al verlo, muy pocos se imaginan que tras este ser de apariencia triste, se esconde uno de los árboles que más ha influido en gran parte de la historia de Occidente. Numerosos pueblos de la geografía española como Teixeiro, Teixido o El Tejo, son reflejo de la importancia que tuvo en el pasado. Por desgracia, hoy en día, en alguno de estos pueblos no existe un solo tejo silvestre vivo.
Foto izqda. Mary Rose, el barco preferido del rey de Inglaterra Enrique VIII. Hundido en 1545, en su interior se han encontrado 167 arcos hechos de madera de tejo, lo que demuestra el interés que este árbol tenía en la antigüedad. Aunque en este caso, desgraciadamente fuera para matar.
Uno de los instrumentos de madera más antiguos que se conocen, es un hacha de tejo de 36,7 cm. de longitud hallada en 1911 en Clacton (Inglaterra), a la que le calculan unos 50.000 años de antigüedad. Los mejores arcos, eran los de madera de tejo. Cuenta la leyenda que el arco de Robin Hood era de este material. Hubo un tiempo, en que los bosques de tejos tenían una enorme importancia estratégica. Tener muchos tejos, significaba que el suministro de armas en tiempos de guerra estaba garantizado.
Foto dcha. A partir de los arcos encontrados en el Mary Rose, se han hecho fieles reproducciones que atestiguan la efectividad de los arcos de tejo. En competiciones celebradas en Inglaterra, han conseguido lanzar una flecha a más de 304 metros.
Las virtudes curativas del tejo son conocidas desde hace milenios. El emperador Claudio publicó un edicto en el que señalaba al tejo como el mejor antídoto contra las picaduras de ofidios. Sin embargo, la utilidad medicinal del tejo, con el tiempo quedó en desuso. Hasta que en 1971 un instituto americano descubrió en la corteza del tejo del Pacífico (Taxus brevifolia), el taxol, una sustancia que hoy en día es uno de los más potentes anticancerígenos. Sin embargo, para tratar a una sola persona se necesitan talar dos o tres tejos del Pacífico adultos. Por esta razón, los bosques de taxus brevifolia fueron esquilmados. Afortunadamente, los científicos han podido sintetizar la sustancia en laboratorio. Además se ha descubierto en el tejo común una sustancia parecida al taxol, y para obtenerla, no es preciso talar el árbol, pues se encuentra en las hojas y se pueden utilizar las ramas de las podas. No despreciemos al tejo, a lo mejor un día nos salva la vida.

Del mismo modo que cura, el tejo puede matar. Todas las partes del tejo, excepto la carne roja de las bayas, contienen taxina, un potente alcaloide. Julio César cuenta que Catuvalcus, jefe de los eburones, se suicidó con una infusión de tejo. Los tóxicos del tejo paralizan el sistema nervioso central. La ingestión de tejo acelera el pulso al principio, que después se va volviendo más lento e irregular. La muerte se produce por parálisis respiratoria. Caballos y asnos son sensibles a este veneno, se sabe de equinos que han caído fulminados a los pocos minutos de haber ingerido hojas de tejo. En cambio, otros animales como conejos y gatos son inmunes a la taxina.
Foto dcha. La carne roja de la baya del tejo, es, en contra de lo que muchos piensan, la única parte no venenosa del árbol. Las intoxicaciones, normalmente se producen al mordisquear hojas o ramillas.
El tejo es uno de los árboles más longevos del mundo. Del tejo de Fortingall-Escocia, se dice que es el árbol más viejo de Europa. Una inscripción al pie, le atribuye 5000 años, aunque estimaciones, seguramente más realistas, rebajan su edad a unos 2000. De lo que no hay duda es que este tejo, con sus 15,83 de diámetro de tronco, es el más grande del mundo. La leyenda cuenta que Poncio Pilato era hijo de una mujer de la localidad y de un oficial romano, y jugaba en este tejo cuando era niño. En la actualidad, el tejo de Fortingall, está muy desmejorado. Su tronco, al igual que otros muchos viejos tejos, está ahuecado, y partido por la mitad. Los años, no pasan en balde, ni siquiera para los tejos.
En la Península Ibérica, aunque han sido diezmados en los últimos siglos, todavía podemos encontrar ejemplares notabilísimos. El "Teixedal de Casaio" en Peña Trevinca, un bosque compuesto por trescientos tejos centenarios, incluso se habla de alguno milenario, es sin duda el mejor conservado de España. Y aunque se dice que los tejos más impresionantes están en las Islas Británicas, tejos como el "Tenxu L Iglesia" en Quirós-Asturias con 15 m. de alto y 6,6 m. de perímetro no desmerecen en absoluto. En Udías, teníamos un tejo entre los árboles singulares de Cantabria. Se trataba del Tejo de la Capilla de San Pedro de Toporias, pero desgraciadamente murió hace unos años.
La rojiza madera del tejo, es de una dureza extraordinaria, comparable a la del boj, esto unido a su resitencia al frotamiento, hace que en el pasado fuese muy utilizada para los ejes de los carros.
El tejo fue un árbol sagrado para los Celtas. Los druidas con sus ramas hacían bastones "mágicos" y con palillos de tejo adivinaban el futuro. La llegada del cristianismo no cambió este aura mística del tejo. Los cristianos, a menudo construyeron sus iglesias y cementerios al lado de tejos que ya habían sido sagrados para los Celtas. La leyenda cuenta que las raices de los tejos, llegan a bocas de los cadáveres, simbolizando la vida en la boca de la muerte.

sábado, 15 de marzo de 2008

LOS CARDOS


Cardencha
Dipsacus fullonum


La cardencha es una planta herbácea perteneciente a la familia de las dipsacáceas, pequeña familia que comprende no más de 150 especies que en su mayor parte habitan en los países mediterráneos.


Es una planta bienal, con una raíz a manera de nabo, que se hinca verticalmente en el suelo y de la que arrancan fuertes ramas laterales. El tallo puede llegar a medir hasta dos metros y llama la atención lo recio y recto que es. Las hojas son grandes y rugosas, tienen cabezuelas terminales y grandes flores rojas o sonrosadas.
El nombre de "cardo de cardadores" se debe a que hasta no hace mucho tiempo las cabezuelas del cardo se utilizaban para cardar la lana. Se cría en lugares incultos, a condición de que estos sean algo húmedos. Florece en verano.
Existe una variedad cultivada, que se distingue por las púas de las cabezuelas ganchudas en lo alto; ésta se sigue cultivando hoy día en algunas zonas de Cataluña, porque para ciertos trabajos hay quien prefiere la carda natural a las metálicas. La parte que interesa con fines medicinales es la raíz, que debe recogerse para -una vez lavada y cortada en rodajas- ponerla a secar a la sombra o en secadero, a temperaturas no muy altas.
Conviene tener cuidado con los pequeños aguijones del tallo cuando se proceda a la recolección, pues se introducen en la piel casi inadvertidamente y luego puede haber problemas.
La composición de la raíz de cardencha no se conoce por el momento. Existen algunos estudios sobre su composición, pero no suelen ser fiables. En cuanto a las propiedades que se le atribuyen, las más características son las que mencionamos al comienzo de la ficha, esto es, las que la hacen actuar como diurético, sudorífico y aperitivo.
Existe una peculiaridad en este cardo que merece la pena comentar: en el interior de la cabezuela se encuentran unos gusanos blancos que -según los entendidos- son parásitos pertenecientes al grupo de los nematodos; desde hace más o menos un siglo, se sabe que estos modestos bichitos, si se colocan espachurrados sobre los dientes doloridos, calman inmediatamente el dolor. Se dice que su efecto no es muy prolongado, pero que una nueva aplicación procura el mismo alivio.
El único "problema" para beneficiarse de este efecto es que hay que tener mucho estómago -o sufrir mucho dolor- para meterse en la boca unos repugnantes bichos, previamente machacados además. cinarina, .-


Decocción.

En medio litro de agua se hierven 10 g. de raíz. Esta preparación se puede beber durante todo el día en pequeñas tazas, espaciando cada toma durante al menos media hora.
Otra forma de preparar la decocción es hirviendo la misma cantidad en dos litros de agua; cuando queda un litro aproximadamente, se filtra, se edulcora con miel y se guarda en una botella.
Se puede beber en ayunas todas las mañanas y el tratamiento, para que sea eficaz, debe prolongarse varios meses.


Diurético. Aperitivo. Sudorífico

viernes, 29 de febrero de 2008

LAS AVEFRÍAS

Tengo que confesar que estaba esperando a que cayese una buena nevada y aparecieran estos animalillos, para hablar de ellos, pero hoy casi borro el post por accidente y he decidido sacarlo ya a la luz.
Estos animales que nos indican que hace suficiente frío para nevar, aparecen por nuestra tierra de vez en cuando agrupadas en bandadas que deambulan de un prado a otro en busca de alimento.

El Avefría Europea Vanellus vanellus tiene una apariencia inconfundible por la larga y eréctil cresta que le nace en la oscura cabeza y que es más larga en el macho que en la hembra. El color verde oscuro irisado del plumaje de su espalda y dorso de las alas, contrasta mucho con las partes inferiores, de un color blanco níveo. La garganta y el pecho son negros, el pico corto y delgado y las patas rosado oscuro. Muy conspicuo es el color acastañado de las infracobertoras caudales (plumas situadas bajo el nacimiento de la cola) y la cola blanca terminada en una ancha banda negra. La cara es blanca y de ella nace una bigotera negra bastante larga. Esta descripción corresponde a un adulto en plumaje primaveral.





En el otoño e invierno el color es mucho más difuminado y el blanco de las partes inferiores está manchado con fajas oscuras. Este es el plumaje más común en las que vemos normalmente en la Península, pero en el mes de febrero ya el Avefría posee un brillante plumaje aunque aún esté lejos de sus zonas de cría.
El Avefría se comporta como un típico chorlito en sus hábitos generales. Durante la reproducción vive aislada en parejas, aunque la escasez de hábitats adecuados suele agrupar a varias de ellas de forma que dan la impresión de que se reproducen en colonias. En el otoño e invierno es gregaria, formando bandos más o menos numerosos que ocasionalmente se unen entre sí, dando lugar a espectaculares concentraciones. En vuelo es un pájaro inconfundible. Su lento y como perezoso batir de alas es tan notorio como la forma redondeada de ellas y el contraste general que a primera vista presenta entre el plumaje del dorso que parece negro y el blanco de las partes inferiores.
Habita en todo tiempo en campos abiertos, praderas húmedas y páramos, pero no a mucha altitud. En la Península Ibérica durante la reproducción se concentra fundamentalmente en praderas y vegas próximas a lagunas y charcas y sobre todo en marismas costeras. En el invierno rehúye montañas y zonas arboladas y las riberas de ríos, campos cultivados, tierras con rastrojo, campos costeros e incluso playas son frecuentados por los bandos, que si no se los molesta permanecen muchas horas posados, pero se muestran muy inquietos y erráticos cuando se les acosa.





A pesar de la aparente lentitud de su vuelo, una característica que no tiene común con los demás chorlitos, recorre grandes distancias en poco tiempo. Esto ha sido bien comprobado con el anillamiento, como se dirá después, pero aquí es necesario referir el hecho de que un Avefría anillada en la isla de Ouessant (Bretaña francesa) y soltada en la noche del 30 al 31 de diciembre, fue muerta a los dos días, el 1 de enero, en Belmonte (Asturías), nada menos que a 600 km. en línea recta al Sur. Sin embargo, aun admitiendo esta gran autonomía de vuelo, hay que señalar que los bandos de avefrías carecen de la agilidad y rapidez en la maniobra que tienen otros limícolos. Al volar no forman generalmente una línea o figura geométrica, pero sí tendencia a formaciones alargadas.
En el suelo sus actitudes son muy características, especialmente al comer, y observándola no ofrece duda de que se trata de un chorlito. Corre por el suelo cortos trechos, parándose de repente, a veces ladeando la cabeza, pero casi siempre con la mirada fija en el suelo y arrancando de nuevo y doblándose para golpear con el pico la presa sin flexionar las patas. Dícese que posee un oído tan fino que puede escuchar el ligero rumor que una lombriz de tierra hace al moverse en el interior de ésta. Así se puede ver cómo la Avefría, después de observar fijamente el suelo efectúa una corta carrera y muy certeramente extrae una lombriz de un lugar donde aparentemente no había antes nada.
La voz de las avefrías no falta nunca en el paisaje frío y desangelado del invierno. Un sonido como «piiuit», muy simple, pero emitido en tono lastimero es inconfundible. Cuando están posadas y se les molesta la expresión es más áspera. Durante la reproducción y en los días del cortejo los machos emiten insistentemente el mismo sonido, pero más repetido y prolongándolo.
Aunque existe una notable variación sobre la época en que las avefrías ocupan sus zonas de reproducción, muchas empiezan a establecerse en los últimos días de febrero. Los machos llegan una semana por lo menos antes que las hembras y a poco se muestran muy inquietos, explorando la zona y especialmente las proximidades de las lagunas o charcas próximas. Sus vuelos a baja altura, muchas veces sobre el agua, y sus picados hacia el suelo son constantes. Normalmente se emparejan un macho con una sola hembra. Pero se han comprobado con frecuencia casos de bigamia. Cuando el macho está en pleno celo representa en el suelo escenas en las que trata de atraer a la hembra mostrando destacadamente el fuerte y variado colorido de su plumaje en el que la cola blanca y negra y el color acastañado que tiene bajo ella son erizados formando un abanico muy vistoso. En esas fechas los machos parecen estar enloquecidos, sobre todo cuando se observa a veces que ninguna hembra presencia este alocado cortejo. Esta representación va acompañada de sonidos ásperos y sordos que no están en consonancia ciertamente con la solemnidad del momento.





Aunque las avefrías no alcanzan la madurez antes de los dos años son frecuentes los casos de las que se reproducen antes o al cumplir el año. Los machos excavan agujeros o huecos en el terreno y, una vez emparejados, la hembra escoge uno que rellena con hierba seca y palos pequeños, operación que suele prolongar durante la misma incubación, de manera que de un nido muy somero al principio pasa a uno notablemente voluminoso. La puesta suele ser de cuatro huevos piriformes con el fondo blanquecino o grisáceo, y también verdosos o pardos con abundantes puntos y manchas de color marrón oscuro que a veces alcanzan tal densidad que el nuevo tiene color enteramente marrón. Las puestas de tres y cinco huevos no son infrecuentes y mayor cantidad pueden pertenecer a dos hembras que han puesto en el mismo nido. Ambos adultos alternan la incubación, que dura de 25 a 30 días y los pollos al nacer dejan el nido en cuanto tienen bien seco el plumón. Se alejan entonces bastante de él, pero como en esta época el tiempo suele ser lluvioso e incluso caen fuertes heladas, la hembra cubre a las pequeñas avefrías, frecuentemente durante quince o veinte días, sobre todo de noche. También los adultos defienden su zona frente al ganado que pasta y que puede resultar peligroso para la integridad del nido.





En cuanto los jóvenes vuelan, toda la familia forma un pequeño bando uniéndose a los ya formados por avefrías nacidas antes, por no reproductores o por los adultos cuyas puestas fueron destruidas. Un avefría puede normalmente, si su puesta se malogra, volver hasta tres o cuatro veces a repetirla. Por esta causa siempre fue objeto de la recogida de huevos por los lugareños, práctica que hoy día está casi desterrada.
Una vez formados los bandos, éstos vagan por los campos cultivados, en pequeños grupos que se suelen reunir al anochecer. Su alimentación incluye sobre todo insectos y sus larvas, lombrices de tierra y pequeños moluscos. También come semillas y una abundante cantidad de materia vegetal en forma de trozos de hojas de plantas y hierbas, representando casi un 15 por ciento del total de la dieta.
El Avefría comienza a hacerse notoria en todas las regiones de la Península Ibérica a partir de noviembre y ocasionalmente antes si el tiempo otoñal se muestra desacostumbradamente frío, adelantándose el invierno. En los campos de Castilla se suelen ver pequeños grupos de avefrías en el mes de septiembre, probablemente aves sedentarias o inmaduras. En La Mancha y en Andalucía, sobre todo en zonas próximas a las vegas bajas del Guadalquivir, el Avefría abunda en todas las épocas del año como consecuencia de las muchas parejas que anidan en las Marismas del Guadalquivir y en el Coto de Doñana. La mayor concentración de invernantes corresponde a los meses e enero y febrero y las olas de frío congregan en todos los campos ibéricos muchos millares.

Como consecuencia de su abundancia y de los movimientos migratorios tan espectaculares, es una de las especies que han sido más anilladas, y como en la mayoría de los países de su área sur de invernada es considerada como especie cinegética, la abundancia de recuperaciones ha sido muy grande, lo que, consecuentemente, ha permitido realizar estudios exhaustivos sobre sus migraciones, movimientos invernales y longevidad.





En el litoral cantábrico el paso hacia el Norte en el mes de febrero resulta espectacular sí el tiempo es bueno y domina el viento sur, volando entonces las avefrías a baja altura. A veces, se pueden observar individuos retrasados en diversos lugares de las costas del norte. En mayo se han visto avefrías sobre las marismas de Santoña (Santander), Villaviciosa (Asturias) y Zumaya y Fuenterrabía (Guipúzcoa).





La Avefría se reproduce en España muy diseminada por terrenos próximos a charcas y lagunas. Las poblaciones más numerosas están en La Mancha y en las Marismas del Guadalquivir, donde pueden anidar varios centenares de parejas.